25 julio 2007

Espionaje de salón


Ya no hace falta fichar por la CIA, el FSB (sucesor del KGB) o el Mossad para poder contemplar las nuevas armas de los países potencialmente hostiles en imágenes de satélite: basta con tener un ordenador con acceso a Internet, y entrar en Google Earth.

Como lo oís: la última generación de submarinos nucleares chinos armados con misiles balísticos ha sido revelada al mundo vía Google Earth. En una de las fotografías que componen el mosaico de imágenes de este servicio de Google, tomada por el satélite comercial Quickbird, podemos contemplar con apreciable claridad las formas de este flamante sumergible de la armada china, oficialmente inexistente hasta la fecha. Basta con que introduzcamos las coordenadas 38º 49' 4,40" N y 121º 29' 39,82" E, y ahí lo tenemos, en todo su esplendor.

Es de suponer que estas imágenes sólo han revelado el submarino a la opinión pública, y que los principales servicios de inteligencia internacionales ya disponían hace algún tiempo de sus propias imágenes de alta resolución tomadas por sus satélites espía. Y también es de suponer que el asunto no es un tema de seguridad nacional para los chinos, pues en esos casos se suelen tomar las precauciones necesarias para evitar que objetivos secretos caigan bajo las cámaras de unos satélites cuyas órbitas y momentos de sobrevuelo son perfectamente conocidos. Pero la cosa no deja de tener su gracia, y muestra cómo ha cambiado el mundo y el acceso a la información en los últimos años.

Por ejemplo, no puedo evitar pensar cómo la forma en que durante décadas se ha contado la historia de la exploración espacial podría haber sido muy distinta de haber existido Google Earth a finales de los años 70. En aquella época, los Estados Unidos sabían, a través de sus satélites espía, que la URSS preparaba un gran lanzador (el N1) para competir con ellos en la llegada a la Luna. Pero no les convenía revelar lo que sabían (nunca conviene que el enemigo sepa lo que sabes de él, ni los medios que tienes para saber lo que sabes), de modo que nunca se reveló. Dado que los soviéticos también lo ocultaron para no tener que reconocer su derrota, durante décadas la opinión pública creyó que los rusos nunca habían intentado llegar a la Luna. ¡Qué distinto habría sido si todos los aficionados hubieran podido contemplar al N1 y/o sus plataformas de lanzamiento en Baikonur a través de Google Earth!

En cualquier caso, la revelación del submarino chino justifica el recelo con el que varios países miran a este magnífico servicio de Google. El gobierno indio ya protestó hace algún tiempo por lo que consideraban un peligro para su seguridad nacional. Por otra parte, no son del todo escasas las imágenes de Google Earth censuradas para evitar que muestren ciertas instalaciones militares o de alguna otra delicada índole: unas veces más claramente, y otras de forma más imperceptible, es relativamente frecuente encontrar en Google Earth pequeños recuadros grisáceos “planos”, donde un fragmento de la imagen ha sido sustituido por una simple mancha de color neutro que en un primer vistazo se camufla con el entorno (y no me refiero a zonas para las que se carece de imagen, no: hablo de casos claros de censuras de contornos muy definidos). Supongo que estas censuras se realizan a instancias de los diferentes gobiernos de las naciones afectadas, y en ocasiones podemos ver casos en nuestro propio territorio, aunque acabo de comprobar que estas censuras cambian con el paso del tiempo: por ejemplo, la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria, podía contemplarse totalmente censurada (con sus límites bien definidos, en una operación clara de maquillaje que dejaba al margen el adyacente aeropuerto civil) cuando lo miré por curiosidad hace un par de años, en las coordenadas 27°55'57"N 15°23'14"W del mencionado servicio del todopoderoso buscador de Internet. Curiosamente, hoy dicha censura no existe para esta base aérea; ¿se intentaba ocultar algo en especial en aquella fotografía que ya no está presente en la actual? Lo ignoro, pero demuestra que Google Earth preocupa a los gobiernos. Seguro que con paciencia encontráis más ejemplos de estas censuras; si alguno conoce algún caso, os invito a comentarlo aquí.

En cualquier caso, y volviendo al tema inicial del submarino chino, la conclusión es que ya no hace falta arriesgarse a ir a la cárcel por jugar a los espías, como Roberto Flórez García; basta con rebuscar con paciencia en Google Earth. No nos pagarán por los secretos que revelemos, pero, al menos, es bastante más seguro…

NOTA: Ya sé que ésta noticia no puede calificarse como muy espacial en sentido estricto, pero al fin y al cabo se basa en imágenes tomadas por un satélite. No olvidemos que uno de los principales usos de la actividad espacial es dar servicio a la sociedad, y Google Earth es un ejemplo claro. Y qué leches, la noticia tenía su gracia…

3 comentarios:

Lady Jolie dijo...

Ahora está lo del google sky, está bien, aunque no me acaba de convencer, mi programa preferido es el Estellarium y el Starry Night. Ya estoy al fondo, aquí escondida, jaja.

Javier Casado Pérez dijo...

Estoy de acuerdo contigo, el Google Sky no me pareció gran cosa. Yo suelo usar el Cartes du Ciel, aunque la verdad es que lo mío es más la astronáutica que la astronomía.
Me alegro de que hayas cogido sitio :-)

Javier Casado Pérez dijo...

He encontrado por casualidad otro ejemplo de censura en Google Earth que está activo a día de hoy (abril 2008): se trata de la base naval norteamericana de Guantánamo, en Cuba. Como podéis ver aquí (http://maps.google.es/maps?f=q&hl=es&geocode=&q=guantanamo&sll=40.396764,-3.713379&sspn=9.149561,15.161133&ie=UTF8&ll=19.908034,-75.206437&spn=0.022072,0.029612&t=h&z=15), tanto el complejo próximo al aeródromo como parte de la pista (¿quizás mostraba algún avión de la CIA en su reparto de prisioneros?) están censurados.
Como decía, ejemplos así hay muchos, es cuestión de fijarse.