23 octubre 2006

La guerra preventiva llega al espacio

El gobierno norteamericano acaba de desclasificar la nueva política espacial de la Administración Bush, un documento de fecha 31 de agosto de 2006 que reemplaza al anterior, de 1996.

A lo largo de las 10 páginas del documento desclasificado, la nueva política reitera básicamente lo ya conocido, en los términos generalistas que son de esperar en un documento de este tipo: compromiso para continuar las actividades de exploración tripulada y no tripulada del espacio, favorecer la cooperación internacional en este ámbito, o favorecer la introducción de la industria privada en la actividad espacial. Nada nuevo bajo el sol. Lo que quizás hace de este documento algo digno de mención es la defensa sin complejos del derecho de los Estados Unidos a llevar el concepto de “guerra preventiva” al ámbito espacial.

En este sentido, el documento expone literalmente que “los Estados Unidos consideran las capacidades espaciales (…) vitales para sus intereses nacionales”, lo cual les llevará a “disuadir o impedir a otros que puedan obstaculizar estos derechos, o que desarrollen capacidades con esa intención”, incluyendo “denegar, si es necesario, a los adversarios, el uso de capacidades espaciales hostiles a los intereses nacionales de los Estados Unidos”. En otras palabras, si un país considerado hostil desarrolla una capacidad espacial que pueda ser considerada “amenazante” (y este concepto puede ser muy amplio), los Estados Unidos se reservan el derecho a actuar como consideren oportuno para aniquilar esa capacidad.

Lógicamente, en línea con estas declaraciones, se reservan el derecho a militarizar el espacio como crean conveniente. Así, declaran explícitamente que “las propuestas de acuerdos de reducción armamentística u [otras] restricciones, no deben obstaculizar los derechos de los Estados Unidos para conducir investigación, desarrollo, ensayos y operaciones u otras actividades en el espacio en nombre de los intereses nacionales de los Estados Unidos”. Es decir, en lenguaje del pueblo, que se pasan los posibles acuerdos de limitación armamentística por donde les parezca oportuno, y se reservan el derecho a militarizar el espacio aunque en el futuro se pudiera decidir prohibirlo mediante acuerdos internacionales.

Todo esto queda claro en uno de los objetivos a continuación explicitados para la nueva política espacial: “Permitir las operaciones libres de obstáculos de los Estados Unidos en el espacio para defender nuestros intereses allí”. O sea, asegurarse la libertad a hacer lo que les plazca en el espacio. Otras frases similares refuerzan estos mensajes a lo largo del documento.

Realmente, esto no es nuevo. La militarización del espacio es algo que ha estado dentro de los objetivos de las grandes potencias desde el lanzamiento del Sputnik en 1957. Quizás la famosa Iniciativa de Defensa Estratégica (más conocida como “Guerra de las Galaxias”) lanzada por el Presidente Reagan sea lo más conocido a nivel popular, pero lo cierto es que armas en el espacio las ha habido y las hay, aunque, lógicamente, se sabe poco sobre ellas. Tampoco es de esperar que sean grandes armas apocalípticas a día de hoy (los requisitos técnicos parecen hacerlo bastante complicado por el momento), pero los satélites antisatélite son una realidad hace tiempo.

¿Qué es, entonces, lo nuevo de estas declaraciones oficiales norteamericanas? Pues, por un lado, su voluntad de quedar al margen de cualquier acuerdo internacional de limitación de armas en el espacio, y, por otro lado, su arrogación del derecho a atacar los desarrollos espaciales de cualquier país que pueda ser considerado hostil.

Esto último es lo más peligroso, al anunciar claramente el concepto de “guerra preventiva” espacial. Y ya sabemos que bajo ese concepto se pueden esconder guerras simplemente económicas. Con lo cual, bajo la excusa de impedir que un país del “eje del mal” desarrolle actividades espaciales que puedan ser una amenaza, en la práctica puede servir para impedir que ese país simplemente acceda al espacio, con cualesquiera fines. De esta forma se le restringe su desarrollo y, quizás también, se evite la aparición de un nuevo competidor en el mercado espacial. Creo que sobran más comentarios.

6 comentarios:

Javier Casado dijo...

Un poco más de luz acerca de este documento sobre política espacial: aparte de establecer cuál será la política "de seguridad" norteamericana en el espacio, puede estar en parte motivado, o incluso ser una especie de aviso, por la actividad espacial China.
En efecto, aunque no se conoce con exactitud (estas cosas raramente se divulgan abiertamente), los Estados Unidos tienen serias sospechas de que China posee satélites antisatélite en las cercanías de algunos de los más importantes satélites militares norteamericanos. También hay rumores, aunque sin confirmar, de que China puede estar ensayando métodos para cegar (se ignora si temporal o definitivamente) a los satélites espía norteamericanos que sobrevuelan su territorio (al parecer serían métodos que utilizarían rayos láser).
En fin, que, como siempre, mientras los Estados Unidos han sido los únicos en tener los medios militares, no ha pasado nada, pero cuando empieza a haber otros que pueden hacerles frente, se ponen nerviosos... y amenazan.

Javier Casado dijo...

Otra hipótesis que se me ha ocurrido, en línea con esta posible "conexión china": es significativo que este documento se haya desclasificado coincidiendo con la visita de Griffin, el Administrador de la NASA, a China. Primero, es curioso que un documento se desclasifique sólo dos meses después de ser editado (si no tenía importancia, ¿por qué se clasificó en su momento? Y si la tenía, ¿qué hace que esto cambie al cabo de sólo dos meses? Habitualmente los documentos secretos se desclasifican con el paso de muchos años).
No quiero decir que la NASA tenga relación alguna con los temas militares o de política de seguridad, que no la tiene (de eso se encarga el Dpto. de Defensa). Pero el gobierno americano puede haber jugado ambas cartas, al juego del caramelo y el palo. Me explico:
Al parecer, las conversaciones en China entre Griffin y su homólogo oriental no iban demasiado bien. Nada de extrañar, teniendo en cuenta que llevan así bastantes años. Pero puede que la Casa Blanca haya aprovechado el momento para desclasificar su documento, donde se habla por un lado de "favorecer la cooperación internacional", y por otro de "cuidadito con lo que haces".
Coincidiendo con la visita de "buena voluntad" de Griffin, el mensaje podría ser: "mira, estamos dispuestos a llevarnos bien. Pero si es que no, que sepas que no vamos a permitir que hagas lo que te dé la gana en el espacio". Lo dicho, la política del caramelo y el palo (o del poli bueno/poli malo, donde Griffin haría de poli bueno, probablemente sin ni siquiera ser esa su intención; el juego se estaría jugando desde más arriba, usándolo como un peón más).
Es solo una hipótesis personal mía, pero... quién sabe...

D dijo...

La tecnologia de la que hablas china no la tiene, la tiene rusia. En los primeros tiempos de la SDI, muchos "contratistas" de defensa y periodistas afines proclamaron la idea como algo super revolucionario, rapidamente salieron al paso altos mandos del pentagono diciendo que los rusos ya disponian de una tecnologia similar. Un ejemplo de eso es la tecnologia de hipercavitacion, mientras los americanos estaban empezando a desarrollarla, los rusos ya tenian estudios muy avanzados que dieron como resultado, un torpedo, esto no quiere decir que los americanos no la tengan, ya que tienen balas con esa tecnologia que utilizan para destruir las minas submarinas. China se esta hinchando a comprar tecnologia convencional a Rusia y Rusia con ese dinero se esta encargando de reflotar la mayoria de los proyectos de tecnologia punta que durante el Crash tuvo que dejar aparcados

Javier Casado Pérez dijo...

Está claro que en cuestiones de tecnología militar avanzada, es difícil afirmar algo categóricamente. Supongo que te refieres a la tecnología de rayos láser antisatélite con base terrestre. Bueno, yo no sé si lo tiene China, Rusia, USA o quién (incluso puede que aún no lo tenga nadie), los ciudadanos de a pie estamos totalmente a ciegas de estas cosas. Simplemente comentaba un rumor de origen norteamericano, que puede tener fundamento o no, no lo sé. Pero dicho rumor (que se había hecho eco en la prensa especializada norteamericana) hacía referencia claramente a China: el supuesto ataque (si es que existió) se habría producido sobre un satélite espía norteamericano que sobrevolaba territorio chino.
Evidentemente, que sea cierto o no, ya es otra cosa.

Anónimo dijo...

¿Pueden los EEUU llegar a reclamar el espacio desde la Tierra hasta la Luna como territorio suyo?. Como ya tienen bandera en la Luna, al igual que los rusos en el ártico.

Saludos

Javier Casado Pérez dijo...

Bueno, lo de "el espacio desde la Tierra hasta la Luna" es bastante vago, y por otra parte sería como si, tras el viaje de Colón, España reivindicase todo el Atlántico como territorio suyo... no tiene mucho sentido. Ahora bien, la pregunta tiene más sentido si lo dejas en reivindicar la Luna.
Pero ¿quién tendría más derecho a reivindicar la Luna para sí? ¿Los americanos, que pusieron al primer hombre en su superficie (y su bandera), o los rusos, que pusieron el primer artefacto en su superficie 10 años antes (esparciendo una serie de medallas conmemorativas del evento)?
En cualquier caso, existe legislación al respecto, en ambos casos (fondo marino y espacio), pero también en ambos casos, todo puede quedar en papel mojado llegado el caso... En fin, creo que has tocado un tema que puede merecer un articulillo independiente, a ver si saco un rato para escribirlo.