19 febrero 2007

Duras críticas de un cosmonauta

El cosmonauta Pavel Vinogradov, comandante de la Expedición 13 a la ISS, que volvió a la Tierra el pasado 28 de septiembre de 2006 tras una estancia de seis meses en la estación, se ha despachado a gusto sobre la gestión del programa espacial en su país, y sobre la gestión de la ISS en general, en una reciente entrevista concedida a Novosti Kosmonavtiki. Aunque sus comentarios deben ser tomados a nivel personal, y desde una posición alejada de los puestos de responsabilidad del programa espacial ruso, no dejan de ser de gran interés. Es evidente que la forma de pensar de un empleado en cualquier empresa suele ser a menudo bastante diferente de la que puedan tener sus gestores, pero no por ello deja de ser importante lo que se piensa "en las trincheras". De hecho, aunque en ocasiones desde abajo se puede perder la perspectiva general, en otras se tiene una visión mucho más directa de la realidad. En cualquier caso, os presento aquí un extracto de las declaraciones que he encontrado más "jugosas".

Vinogradov critica la política de reservar un asiento de las Soyuz para pasajeros de pago (turistas espaciales o astronautas extranjeros), porque ello está suponiendo no disponer de capacidad suficiente para el propio cuerpo de cosmonautas, a cambio de cifras económicas que, según él, no generan beneficio, bastando para poco más que cubrir gastos. Propone Vinogradov que, si se quiere explotar este lado comercial, sea lanzando misiones específicas para ello que no interfieran con las misiones "reales", permitiendo así enviar al espacio a los cosmonautas noveles que a día de hoy prácticamente no tienen oportunidad de adquirir esta experiencia.

También critica la falta de sintonía entre Sevastyanov, cabeza de RKK Energiya (la corporación líder del programa espacial tripulado ruso) y Perminov, cabeza de Roskosmos (la agencia espacial rusa), con puntos de vista divergentes en los últimos años. Apunta, por ejemplo, a los intentos de Energiya de introducir el Kliper o la Soyuz avanzada, que se han encontrado con la frialdad por parte de Roskosmos. Apuntando a la urgente necesidad de sustituir la actual Soyuz, Vinogradov comenta:

Dentro de cinco o seis años, los americanos nos dirán "adiós". Nos están tolerando sólo porque necesitan tiempo para construir su Orión. Después, nos mandarán ya sabes dónde con nuestra Soyuz de 40 años. Todos, absolutamente todos los astronautas que han volado en la Soyuz comentan: "Esto es viajar en tercera clase". Es un shock para ellos. Y no hablamos de gente corriente, muchos de ellos son pilotos de pruebas con mucho mundo y que tienen con qué comparar la Soyuz. [Refiriéndose a Jeffrey Williams, astronauta norteamericano de la expedición 13 que acompañó a Vinogradov a bordo de la Soyuz en el retorno a tierra:] Cuando sacaron a Jeff de la cápsula dijo "Jesús, ¿esto es lo que llamáis un aterrizaje suave? Cómo será entonces un aterrizaje duro..."

Refiriéndose después a la gestión que se está haciendo de la Estación Espacial Internacional, comenta:

¿Por qué tenemos que aumentar el tamaño de la tripulación? ¿Qué harían [los tripulantes adicionales]? [Refiriéndose a una reciente reunión:] Sevastyanov y Solovyov mostraron sólo dos diapositivas relativas a experimentos. Esto es exactamente lo que tendríamos que estar preparando para 2009, mantener a la tripulación ocupada con experimentos científicos, y no tenerles haciendo mantenimiento de una estación ya envejecida y excesivamente grande. Ahora estamos volando con eficiencia cero. Estamos llevando a cabo experimentos de hace 30 años. Aunque puedan ser importantes, ¿nos ayudan a avanzar? No tengo ni idea: los resultados desaparecen entre una maraña de doctores en diferentes campos. Los americanos están haciendo experimentos que ya hicimos nosotros en los días de las Salyut y la Mir. ¿Por qué? ¿No pueden encontrar los resultados? ¿O no quieren? Es increíble. Siempre he creído que teníamos que volar por el interés de la ciencia, para producir resultados útiles para mucha gente, y todo lo que hacemos es mantener la estación en funcionamiento. El 62% del tiempo se va en mantenimiento de los sistemas de a bordo, el 15% en necesidades personales, y sólo un 23% se dedica a la ciencia. Uno podría pensar que si la tripulación se incrementa, estos porcentajes deberían cambiar a favor de la ciencia, ¡pero no! Las listas de experimentos que deberían estar haciendo cola para llevarse a cabo a bordo no existen, ni existirán en 2009, porque para eso debería estarse invirtiendo dinero ahora, y no se está haciendo. Y de esta forma, la tripulación de 6 miembros será una pérdida de tiempo...

Desde luego, Vinogradov no se muerde la lengua. Está claro que Rusia ha cambiado mucho desde los tiempos soviéticos en materia de libertad de expresión... Esperemos que alguien escuche las críticas.

Pavel V. Vinogradov, nacido en 1953, forma parte del cuerpo de cosmonautas desde 1992, y voló a bordo de la Mir durante seis meses y medio, entre 1997 y 1998. Es ingeniero aeronáutico especializado en motores cohete, y tiene un máster en sistemas informáticos. (Foto: NASA)

5 comentarios:

ghero dijo...

Muy bien dicho, menos mal que hay gente todavía con sentido crítico.
Este tema lleva en boca de muchos desde hace bastante tiempo y esperemos que alguien con más peso que nosotros, como es Vinogradov, llegue a hacer recapacitar a los que verdaderamente mandan y no siempre (es más, y siempre) son los que más saben del tema.
Obviamente que Vinogradov se refería a los políticos, por supuesto.
De hecho, también creo en sus palabras cuando dice que el interés de EEUU por rusia acabará con el programa Orion (o quizá con la finalización de la ISS, recordemos que el primer módulo de la estación, el Zarya, fue construido en rusia pero pagado íntegramente por parte de EEUU. Fervientes momentos). Por tanto, o bien de una u otra manera, la bonita relación en este matrimonio acabará por romperse aunque no pillará a nadie desprevenido.

Por otro lado, tenemos el tiempo que lleva la estación en órbita, quedando sus componentes (como es normal) en riguroso retraso tecnológico (quiero evitar la palabra obsoletos), llevando a gastar la mayor parte del tiempo en mantenimiento y tareas varias. Nada más lejos de la realidad, ya que últimamente las EVAS están a la orden del día y no precisamente para realizar experimentos. Entonces, ¿cómo podemos seguir mandando módulos al espacio para experimentar al momento y no tener que esperar años a completarlo? Simplemente no teniendo que ensamblar piezas durante años, me explico. De algún modo imitar a complejos de menor tamaño tipo Skylab (lanzado por EEUU hace años), listos para "usar y tirar".

PD: Pedazo de blog, sí señor.
Saludos.

Javier Casado Pérez dijo...

Gracias por el elogio final :-)

Sí, efectivamente las críticas no son nuevas, aunque lo más novedoso es que vengan precisamente de un personaje relevante como Vinogradov.

Efectivamente, creo que está claro para quien quiera verlo que EEUU colabora con Rusia porque le interesa y mientras le interese. Ahora necesitan de las Progress y las Soyuz para mantener la estación y relevar tripulaciones. En su día, involucraron a la antigua URSS en la ISS más por razones políticas que económicas o de otro tipo. Con la nueva política espacial norteamericana, todo esto acabará muy probablemente en 2014, con la introducción del Orión, y de los servicios de mantenimiento no tripulados privados del programa COTS (si finalmente sale adelante). Ello eliminaría la dependencia de las Soyuz y Progress. Y, si el próximo presidente no lo cambia, es posible que la participación norteamericana en la ISS decaiga considerablemente a favor de la misión lunar. Efectivamente, la colaboración con Rusia tiene los días contados, al menos a los niveles de los últimos años.

Con la segunda parte de tu comentario, estoy de acuerdo sólo a medias. Efectivamente, la ISS se ha quedado relativamente anticuada, pero no es culpa intrínseca de su diseño, sino de la evolución de los acontecimientos y, sobre todo, la falta de compromiso serio con la estación. Con la evolución de los acontecimientos me refiero al impacto del accidente del Columbia, que ha retrasado considerablemente la finalización de la estación, y el aumento de la tripulación a 6 miembros. Pero no podemos achacarle al accidente todos los problemas: la tripulación de seis miembros podría haberse establecido aumentando las misiones Progress y Soyuz, pero eso suponía pagar a los rusos más dinero, que los norteamericanos no estaban dispuestos a desembolsar.

El problema del tiempo perdido en mantenimiento de la estación no es nuevo, y no es consecuencia del envejecimiento de la misma: desde el principio se ha sabido que con una tripulación de tres miembros apenas quedaría tiempo para la ciencia. Se sabía, y lo denunció en su día Dennis Tito, el primer turista espacial, tras su estancia en la ISS. En cambio, en lugar de acelerar el aumento de la tripulación hasta seis miembros, se alargó en el tiempo para no aumentar los costes. Lo cual es absurdo, pues era la única forma de generar ciencia útil. ¿Qué es mejor, gastar un poco más y obtener algo a cambio, o seguir gastando lo mismo para no obtener nada? En las condiciones en las que ha estado en los últimos años, muchas voces han defendido que sería mejor dejar la estación sin tripulación hasta que se pudiera elevar su número a seis, pues mantenerla con tres era un gasto inútil, al emplearse todo el tiempo en mantenimiento. Pero abandonar la estación era algo inaceptable políticamente, por múltiples razones que me ahorro para no alargarme demasiado.

Pero lo que ahora dice Vinogradov es más grave, desde mi punto de vista. Y es que todo el mundo esperaba a los seis miembros para empezar a ver de verdad resultados científicos. Pero Vinogradov nos dice que no existe un plan de experimentos, que no hay planificación, que debería haber cientos de experimentos haciendo cola esperando ese gran momento, y en cambio no hay nada. Por supuesto, exagera cuando dice que cuando haya seis miembros no tendrán nada que hacer; claro que harán experimentos, sería inaceptable tenerlos parados. Pero si lo que dice es cierto, serán experimentos diseñados a toda prisa para salir del paso, y esa no es la forma de hacer ciencia de manera efectiva.

Me parece también muy ilustrativo lo que comenta sobre los experimentos. Yo no lo conocía en detalle, pero me introduje bastante en el tema cuando preparé mi reportaje sobre plantas en el espacio, y ya entonces empecé a sospechar lo que ahora comenta él. Efectivamente, en apariencia los norteamericanos están repitiendo muchos de los experimentos que hicieron los rusos hace 20 ó 30 años. Es arriesgado decir que son iguales sin conocer los detalles, quizás un científico involucrado nos dijera que no tiene nada que ver, que se realizan en distintas condiciones o que se busca responder a otras preguntas... no lo sé, pero en apariencia son muy similares, y uno sospecha si no habrá en el fondo mucho de orgullo o de desprecio hacia el trabajo de los otros, en lugar de una verdadera cooperación en la materia. También coincido en lo que dice sobre los resultados, "que se pierden entre una maraña de doctores". Comprobé personalmente preparando ese reportaje que, frente a la mucha publicidad que se hace de los experimentos a realizar en cada misión, la información sobre los resultados o conclusiones es prácticamente nula. Algo extraño, pues aunque se pueda entender cierto celo profesional para no revelar lo más importante y tener así el privilegio de apuntarse el tanto científico al final, lo cierto es que sí podría darse una información superficial a nivel popular que no representase riesgo alguno desde ese punto de vista, y a la vez ayudase a conocer de verdad para qué sirve la ciencia espacial. Pero no se dice nada, y uno se pregunta, como Vinogradov... ¿qué pasa? Parece como si hubiera decenas de grupitos trabajando aislada y secretamente en sus cositas, sin compartir sus resultados con nadie, sin colaborar, y sin hacer ciencia como de verdad debe hacerse. No lo sé, es arriesgado criticarlo sin conocerlo en detalle, pero da esa impresión.

En fin, me he enrollado, como siempre, pero bueno... Es cierto, Vinogradov ha puesto el dedo en una llaga que era muy visible hace tiempo, pero ante la que la mayoría prefiere cerrar los ojos.

Anónimo dijo...

¿Los astonautas sólo duermen 3,5 horas al día?

El 62% del tiempo se va en mantenimiento de los sistemas de a bordo, el 15% en necesidades personales, y sólo un 23% se dedica a la ciencia.

62+15+23=100, luego posiblemente no lo esté diciendo al tuntun o aproximadamente.

24*0.15= 3,6 horas/día

Demasiado poco, no?

Javier Casado Pérez dijo...

Estáis en todo :-)

Supongo que el 100% lo calculo sobre la "jornada laboral", sin contar el tiempo del sueño. 3,5 horas son razonables (algo escasas, quizás) para contabilizar el tiempo de las comidas (prepararla, comerla, limpiar), higiene personal, y ejercicio.

Javier Casado Pérez dijo...

perdón, quería decir "lo calcula"