01 abril 2009

Que viene el coco

Ya sé que el título insinúa cachondeo, y la verdad es que no es mi intención, pues reconozco que el tema tiene su seriedad, pero es que el excesivo alarmismo que se está levantando alrededor del anunciado lanzamiento de un satélite por parte de Corea del Norte me parece excesivo.

Como seguramente sabéis, desde hace cosa de un mes se viene anunciando el inminente intento de lanzamiento de un satélite por parte de este país asiático. Se trataría del segundo intento en su historia, después del llevado a cabo en 1998 con un misil Taepo-Dong 1. En aquella ocasión, el gobierno coreano anunció que habían puesto en órbita su primer satélite artificial, pero esta afirmación no fue nunca verificada. De hecho, hoy toda la comunidad internacional está convencida de que la afirmación fue falsa, y que en realidad parece que se trató de un intento de lanzamiento orbital que terminó de forma fallida, con su carga cayendo sobre el océano Pacífico.

Ahora todas las filtraciones de los servicios de inteligencia internacionales apuntan a que podría estar en ciernes un segundo intento. Algo que tendría bastante sentido, y posiblemente bastantes posibilidades de éxito en esta ocasión, después de que Irán haya llevado a cabo un lanzamiento similar con éxito utilizando un cohete propio derivado de la tecnología del Taepo-Dong coreano. De hecho, nuevas filtraciones parecen revelar que un equipo de técnicos iraníes se encuentra desde primeros de marzo en Corea del Norte, previsiblemente colaborando con los coreanos de cara al próximo intento de lanzamiento. Dado que Irán recibió ayuda coreana hace años para iniciar su programa de misiles, parece que ahora estarían devolviendo el favor, una vez que el alumno ha superado al maestro, ayudando a Corea a llevar a cabo con éxito este nuevo intento de lanzamiento.


Pero lo que en condiciones normales podría ser una muestra casi anecdótica de los avances tecnológicos conseguidos por una remota nación tercermundista, se está convirtiendo en una fuente de protestas, temores y amenazas por parte de la comunidad internacional. El motivo de ello es que, al igual que en el caso iraní, el vehículo utilizado para lanzar el satélite será un derivado de un misil bélico, completamente válido para lanzar una carga bélica si se desea en lugar de enviar un satélite al espacio. Y por ello los países occidentales alegan que el lanzamiento no es más que un intento de camuflar el ensayo de un nuevo misil de medio-largo alcance (capaz de alcanzar los Estados Unidos, se dice, en un claro intento de aumentar el alarmismo).

Al igual que dijimos en el caso de Irán, esto es completamente cierto: la tecnología que se utiliza para enviar cargas al espacio puede utilizarse perfectamente para enviar cabezas nucleares (o convencionales, pero esas no dan tanto “yuyu”) a cualquier parte del mundo. No siempre es práctico u operativo utilizar un cohete diseñado como lanzador para ser utilizado como misil (eso ya lo hemos comentado en varias ocasiones), pero desde luego en el caso de lanzadores que derivan de misiles, la compatibilidad de las misiones es evidente. Así pues, efectivamente, puede que el principal interés de Corea no sea lanzar su satélite sino probar su nuevo misil; y si encima sirve para emitir un bip-bip desde el espacio y ganar prestigio aunque sólo sea entre sus ciudadanos (aunque creo que tienen suficientes problemas como para pensar en eso), pues mejor.

Pero de ahí a lo que se está montando alrededor del próximo lanzamiento, me parece que va demasiado. Y es que no sólo se está anunciando de forma alarmista que Corea lo que quiere es probar un nuevo misil de largo alcance (que ya digo que es muy posible que así sea), es que prácticamente se está diciendo que podría tratarse de los preparativos del lanzamiento de un misil contra otro país, como los Estados Unidos o Japón.

Efectivamente, de ambas naciones están llegando declaraciones alarmistas alertando de su disposición a abatir cualquier lanzamiento coreano que pueda ser considerado como hostil. Estados Unidos ya ha desplegado una considerable flota cerca de las costas coreanas, con tecnología apropiada tanto para realizar un seguimiento detallado del lanzamiento coreano como para destruirlo si se desea. Y recientemente, Japón ha hecho lo propio, desplegando baterías de misiles Patriot en ubicaciones desde las que puedan operar con facilidad contra un lanzamiento coreano; se habla incluso de que el gobierno de Tokio ha dado luz verde a sus militares para abatir cualquier cohete que se aproxime a su territorio (tengamos en cuenta que un lanzamiento orbital coreano hacia el este sobrevolaría suelo japonés). Y lógicamente, Corea del Norte ha respondido que cualquier ataque extranjero contra un lanzador espacial coreano en misión pacífica, será considerado como un acto de guerra.

Sinceramente, dudo que alguien crea que de verdad los coreanos pretenden atacar a Japón o Estados Unidos con un misil. Por muy baja estima que le tengamos al dictador de aquel país, Kim Jong-Il, no creo que nadie llegue a creerse que esté tan loco. Pero es cierto que, teóricamente, podría tratarse de eso. ¿Qué diferencia los preparativos para lanzar un satélite de los encaminados a lanzar un misil? Hombre, en realidad visto en detalle, bastantes cosas, pero la verdad es que sin ese detalle, muy poquito. Evidentemente, un lanzamiento bélico con un mes de preparación y prácticamente a la vista de todo el mundo no sería algo muy práctico, y podemos suponer que si de verdad quisiera hacerse eso la cosa habría sido mucho más discreta; pero lo cierto es que ambas tecnologías son tan similares que, cuando hay intereses para confundirlas, es muy fácil hacerlo. Esto da que pensar.

En fin, no me enrollo más porque tampoco da para más el tema (bueno, podría dar para mucho debate, pero en cuanto a hechos poco hay que añadir). Es una pena que a veces una actividad tecnológica con aplicaciones útiles para la humanidad se vea envuelta en turbios conflictos políticos y militares. Pero así es el mundo… En fin, veremos en qué queda esto del lanzamiento coreano; personalmente creo que quedará en un lanzamiento, con o sin éxito, y en fuertes protestas internacionales, sin pasar de ahí. Pero nunca se sabe…

2 comentarios:

Pere dijo...

Hola Javier:

Aprovecho esta entrada para felicitarte por tu nuevo libro. Muy bueno. He disfrutado mucho con su lectura. Ya era hora de que tuviéramos este tipo de material en castellano.

Saludos,

Pere Vilás

Javier Casado Pérez dijo...

Muchas gracias, Pere, me alegro de que te haya gustado. Saludos