19 enero 2007

España finalmente apuesta por el espacio

Ya era hora. Sinceramente, he recibido la noticia con satisfacción, con mucha satisfacción, entre otras cosas porque llevo quejándome de la situación desde que comencé a escribir mi primer libro, hace ya casi 10 años (vale, lo publiqué en 2002, pero lo había empezado unos 4 ó 5 años antes). Finalmente, el gobierno español decide aportar a la ESA la parte que nos corresponde en base a nuestro PIB, poniéndonos en el conjunto de la agencia en el puesto que nos corresponde por nuestro nivel económico. Ya era hora.

Y es que, hasta hoy, nuestro nivel de participación ha estado crónicamente por debajo del que nos correspondía, situándonos hasta dos puestos por debajo en el ranking de países miembros, en comparación con dónde deberíamos estar en base a nuestro nivel económico (medido por el PIB). Y no me entendáis mal, que no es que esté defendiendo una mayor aportación para aparecer más arriba en una tabla por razones de orgullo patrio, ni muchísimo menos; sería absurdo poner más dinero sólo por eso. No. Lo que pasa es que invertir en la ESA es invertir en la industria nacional.

Vaya un tópico, pensará alguno, posiblemente. Pues en este caso no, se trata de una frase que puede ser tomada de forma literal. Las contribuciones que los países miembros realizan a la Agencia, son devueltas a dichos países a través de contratos a la industria nacional. De esta forma, la inversión gubernamental en la ESA es un apoyo directo a la industria aeroespacial del país. Es decir, ya sólo económicamente, el dinero queda en casa. Pero, además, favorece el desarrollo tecnológico y el crecimiento de la industria nacional, con la ventaja de que se participa además en la explotación del producto final. Dicha explotación puede ser desde una participación científica, cuando las misiones así lo sean, hasta un beneficio económico, como en el caso de la venta de servicios de los lanzadores Ariane.

Pues bien, parece que finalmente nuestro gobierno ha decidido poner en práctica las buenas palabras que venimos oyendo desde hace años y más años sobre impulsar la I+D, y ha terminado por pasar de las promesas a los hechos. Ya se había notado una esperanzadora tendencia en los últimos años: en 2005 nuestra participación se incrementó en un 17% con respecto a 2004, y en 2006 un 12,5% adicional. Ahora se ha anunciado que en 2007 crecerá un 13,3%, y otro 13,5% en 2008, que será el momento en que finalmente alcancemos el nivel al que deberíamos haber estado hace décadas. Más vale tarde que nunca…

Con esto habremos alcanzado un nivel del 8% de las aportaciones totales de la Agencia Espacial Europea (ahora nos situamos en el 6%; imaginaos lo lejos que estábamos antes de 2004…). Por supuesto, lejos de los principales estados miembros como Francia, Alemania, Italia o Gran Bretaña (por ese orden), pero al menos defendiendo la parte que nos corresponde, porque antes, ni eso.

Y es que parece que hasta ahora los sucesivos gobiernos actuaban como si pertenecer a la ESA fuera casi un castigo, más que una oportunidad. O, al menos, como si se pensara que era bueno estar, pero cuanto más barato resultase, mejor. Cuando en realidad debería ser al contrario.

Lo mismo ocurrió con la creación de Airbus. España, al menos, decidió participar, pero lo hizo raquíticamente, con un escaso 6%. Ahora se está luchando denodadamente por mantener el 10% conseguido con gran esfuerzo con el A380, y se aspira a llegar a un 15%. Y países que no se unieron en un principio, han estado después como locos por pillar tajada en lo que se ha convertido en un claro negocio. Algo que, aunque no creo que llegue a suceder nunca a este nivel con la ESA, sí es en cierto modo extrapolable.

El modo de funcionamiento de la ESA es el siguiente: existen dos tipos de programas, los obligatorios y los facultativos. En los programas obligatorios, cada estado miembro participa siempre en base a su PIB. Pero en los programas voluntarios, cada país puede participar según le venga en gana: puede decidir en cuáles de dichos programas participar, y en qué cuantía. España, tradicionalmente, ha tirado aquí a la baja, arrastrando la media de la aportación total casi hasta la mitad de la que le correspondería. Otros, como Bélgica, se han aprovechado haciendo lo contrario, y consiguiendo una mayor tajada global compensando con una mayor aportación en los programas voluntarios el escaso porcentaje que, por su PIB, le corresponde en los obligatorios. Ahora parece que por fin dejaremos de ir de miserables…

Lo más curioso de esta noticia, es que parece que nadie le ha dado la más mínima importancia. O a lo mejor yo he estado esta vez muy despistado, pero… ¿os habíais enterado alguno? Pues resulta que este crecimiento de nuestra aportación ya fue anunciado oficialmente el 29 de junio de 2006 por el CDTI, y ratificado por el Ministro de Industria en el Plan Estratégico para el Sector Espacial 2007-2011, presentado el pasado 20 de diciembre. No sé, quizás consiguió algún rinconcito en un periódico o cinco segundos en un telediario, pero yo, desde luego, me he enterado esta semana y de casualidad. Y es que me temo que estos temas nos siguen interesando a cuatro gatos, aunque esté en juego nuestro avance tecnológico y el apoyo a nuestra propia infraestructura industrial. En fin…

Bueno, resumiendo: que me alegro de que por fin alguien se dé cuenta de que no sólo de sol y playa vive nuestro país, y que hay que impulsar la industria de vanguardia si queremos aspirar a algo más en el contexto internacional. A ver si seguimos por este camino… (Foto: ESA)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro enormemente que de una vez por todas se cambien los tornos, vamos, vamos, vamos. Es más, aún me alegraría más que franceses y alemanes dejasen de hacer el ganso entre ellos por ver quien puede sacar más tajada en esta bella tarta, pero ¿nos hemos vuelto locos o qué? Cada vez que jugamos al gato y al ratón aquí, avanzan más al otro lado del atlántico y no estamos precisamente para malgastar tiempo. ¿Para cuándo el robot explorador marciano europeo? ¿Para cuándo? Nunca aprenderemos.

Javier Casado Pérez dijo...

Bueno, el robot explorador que comentas, la misión ExoMars, parece que tiene buena salud por el momento. Está previsto su lanzamiento para 2011, y es una de las misiones que más fuerte apoyo ha recibido de los países miembros, especialmente por parte de Italia. El programa Aurora, en general, dedicado a la exploración planetaria, ha recibido buena acogida en general por parte de los gobiernos, así que, si no se tuerce la cosa, espero que las misiones europeas empiecen a ser más vistosas (ya está ocurriendo desde hace algunos años; ahí tenemos a Mars y Venus Express, sin ir más lejos, por no hablar de la Huygens). La cuestión es si España se unirá a este empuje europeo generalizado en materia de exploración espacial. Espero que sí.
Saludos

Javier Casado Pérez dijo...

Perdón, actualización: la misión ExoMars se ha retrasado recientemente hasta 2013, aunque con una buena razón: para añadirle un orbitador que sirva de repetidor entre las transmisiones del robot y la Tierra.

Ángela Fragola dijo...

Acabo de descubrir su Blog. Yo no me habia enterado tampoco de el aumento en la aportación española. Creo que es responsabilidad del CDTI. Al menos, he podido comprobar, en IAC 06, empiezan ha hacer cosas en común con INTA, que ya me parece un avance colosal. Ojalá sigan por ese camino.
Sin embargo, la politica de divulgación la veo bastante limitada (sus razones tendrán). Han cambiado su web hace poco y aunque ya no echa para atrás, parece más abordable, sigue habiendo más de lo mismo: Información nula.
Respecto a lo que comentaba de que parece que vamos a remontar...hay que tener en cuenta que en medios (y también en mentalidad) estamos todavia algunos años atrasados. Enhorabuena por su blog

Javier Casado Pérez dijo...

Hola Angela, bienvenida. Y tutéame, por favor...
El CDTI es el organismo encargado de las relaciones con la ESA, pero el grado de participación lo aprueba el gobierno. De todas formas, al fin y al cabo el CDTI no es más que un organismo autónomo dependiente del Ministerio de Industria, es decir, parte del gobierno.
No entiendo bien a qué te refieres con lo del INTA. El INTA es (aunque tengamos que reprimir la sonrisa ante la comparación) "la NASA española", el organismo encargado de la investigación aeroespacial. Su presupuesto es muy escaso, y como tal, sus resultados también lo son. Actúa también más en el campo aeronáutico que en el espacial (un reflejo de la realidad industrial de nuestro país), pero a pesar de eso, ha habido actuaciones interesantes en este último terreno, aunque desafortunadamente sin continuidad. Lo más destacable fue el desarrollo del primer satélite español, el Intasat, allá por los 70, aunque luego vino una larga "sequía" hasta el Minisat, en los 90, pero de nuevo fue un éxito puntual. El desarrollo del que debería haber sido el primer lanzador español, el Capricornio, se canceló tras algunos años de avances por problemas presupuestarios. En resumen, que sí, que el INTA hace sus cositas, pero en fin... me gustaría ver algo más, la verdad.
Totalmente de acuerdo en cuanto al tema de la divulgación: es penosa, realmente penosa. Creo que no hay conciencia de su utilidad, sobre todo en círculos institucionales. Baste decir que para mi primer libro intenté contactar con el gabinete de prensa del INTA en busca de información, y ni me contestaron... vale que yo era un completo desconocido para ellos, pero esto sería inimaginable en Estados Unidos, por ejemplo, donde saben muy bien del valor de la publicidad, y más si es gratuita...
Bueno, Angela, lo dicho, gracias por tus comentarios, y espero seguir leyéndolos por aquí. Saludos.

McLera dijo...

Buenas y santas,

me parece perfecto que España invierta en la ESA al nivel que le corresponde por su estatus económico. Sin embargo esto lejos de compartir mi satisfacción por este hecho.

Como tu bien has dicho, las inversiones que se hacen por parte de los estados miembros buscan un retorno económico mediante la contratación de empresas del pais. Y aqui esta el gran problema de la ESA, que es el mismo que el de la Union europea. No hay una conciencia de conjunto si no de unión de elementos.

Esto esta llevando a la ESA a situaciones irrisorias. En la mayoria de los programas esta obligada a contratar a las empresas de los paises que aportan la financiación, en lugar de hacerlo las empresas que tienen más "savoir faire", mas experiencia y mas capacidad.

Ya hay muchos programas espaciales de colaboracion entre paises, recientemente COROT por ejemplo, sin necesidad de que la ESA intervenga como entidad gestora.

Desde luego que hay que incentivar el desarrollo espacial español, pero también pasa por desligar el INTA del ministerio de defensa. Invertir en los programas propios, que permitan adquirir mayor experiencia a nuestras industrias.

Un saludo

Javier Casado Pérez dijo...

Pues estoy bastante de acuerdo con todos tus comentarios, pero con matices.

Empezando por el final, sinceramente no sé qué pinta hoy día el INTA dependiendo del Mº de Defensa. Es absurdo, anacrónico, e imagino que un obstáculo para su potenciamiento como instituto científico y tecnológico. Sería mucho más lógico que dependiera de Industria, o hasta, si me apuras, de Educación y Ciencia (por lo de Ciencia); hasta Fomento tendría más lógica, por toda su relación con las certificaciones aeronáuticas y de automoción. Cualquier cosa menos Defensa, a mi humilde entender, que no soy ni mucho menos experto en temas de la Administración.

Sobre tu crítica a la forma de adjudicación de ofertas de la ESA, estoy de acuerdo, pero sólo a medias. Es cierto, este sistema puede impedir, en ciertos casos, que un determinado trabajo se adjudique a la empresa más apropiada, debido a las obligaciones de tipo nacional; desde este punto de vista, el sistema es ineficiente, cierto. Pero ¿qué implicación tendrían los países miembros con la Agencia si no fuera así? Estoy seguro de que sería mucho menor. Sin la seguridad de que las aportaciones repercutirán favorablemente en la industria nacional, me temo que más de un gobierno se lo pensaría a la hora de dar sus aportaciones a la ESA. Lamentablemente, ni la ESA ni la Unión Europea son aún (y me temo que será así durante muchísimo tiempo) un estado único que actúe de forma global y unida, sino un conglomerado de países con sus intereses particulares; aportar dinero de forma puramente "altruista", por "el bien común" es algo que por ahora resulta un poco ilusorio en este contexto, sobre todo en temas tan lejanos para el hombre de la calle como la exploración espacial.

Por otra parte, hay que reconocer que el sistema, aunque no óptimo desde el punto de vista del proyecto, tiene sus ventajas: principalmente, la de servir para potenciar la industria del sector, la de dar la oportunidad a empresas que no son las líderes en su campo de adquirir más experiencia en dicho campo. Bien, cierto, es quizás una forma de subvención encubierta, y no es libre mercado, pero no nos engañemos: de una forma u otra lo hace todo el mundo, incluidos los EE.UU., que tanto protestan por estas prácticas en Europa y luego las llevan a cabo subrepticiamente bajo otros nombres.

En cuanto a los programas de colaboración espacial entre países al margen de la Agencia que mencionas, bienvenidos sean. Me parece genial, y ojalá aumenten, y que la ESA pueda llegar a ser casi innecesaria, o a actuar únicamente como coordinador general de la actividad espacial europea. Pero creo que a día de hoy aún estamos muy lejos de eso, y que dichos programas al margen de la ESA siguen siendo minoritarios. Y dudo mucho que España tuviera ni siquiera el mínimo nivel que tiene en cuanto a actividad espacial si no hubiera estado de algún modo "obligada" por su participación en la ESA y hubiera tenido que vivir de acuerdos puntuales. Desde mi punto de vista, no hemos alcanzado esa madurez en este sector, creo que ni política ni siquiera industrialmente (a nivel global, excepciones aparte).

En resumen, comparto tu punto de vista, pero con muchas matizaciones en algunos aspectos. ¡Saludos!