Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas

14 noviembre 2014

¡¡Enhorabuena, Philae-Rosetta!! ¡¡Y enhorabuena, Europa!!

Una entrada muy rápida, ya que últimamente ando metido en otros negocios y no tengo tiempo para nada, solamente para unirme (algo tarde, lo sé, cosas de esos líos en los que ando...) a las enhorabuenas a todo el amplio equipo que está detrás de este gran éxito europeo.

Parece ya olvidado aquel otro gran éxito europeo en un cometa, la misión de la sonda Giotto al Halley allá por 1986 (¡hace ya casi 30 años!), marcando entonces un gran hito por su gran acercamiento a un cometa activo (los impactos de diversas partículas que recibió el aparato fueron buena muestra de la aventura corrida). Y, ahora, un nuevo robot diseñado y fabricado en Europa aterriza en el Churyumov-Gerasimenko (Chury, para los amigos :-).

Lo dicho: estamos de enhorabuena. Hasta pronto (espero que no haya que esperar otro hito de estos para volver por aquí...)



10 marzo 2014

Gravity - La frikicrítica

Un lector de este moribundo blog, aparte de echarme cariñosamente la bronca (exagero) por no escribir en él, me pide mi opinión sobre la película “Gravity”, de Alfonso Cuarón. Y como soy fácil de convencer, pues aquí va mi opinión personal (que es, pues eso: personal).

Por ir al grano, diré que la película me ha gustado. Bastante. Es entretenida, está bien hecha y presta mucha atención a los detalles. Ahora bien, es cine, debemos tener eso claro. Esto es Hollywood, y si queremos disfrutar un poco, deberemos verla con una “mente abierta”. Vamos, que no es que estemos hablando de Star Wars, con sus explosiones sonoras en el vacío y sus rayos láser a los que vemos desplazarse por el espacio, pero tampoco es un documental sobre astronáutica, y se toma sus licencias…

¿Qué licencias son esas? Unas cuantas, y seguro que otras que se me han pasado por alto (tampoco iba a la caza del gazapo, cuando veo una peli por diversión prefiero disfrutar de ella sin más, así que, salvo lo más flagrante, seguro que se me han escapado muchos detalles). Pero la verdad es que no considero que sean errores demasiado importantes, para mí no han afectado al disfrute de la película. Hombre, si acaso, la excursión final de la protagonista desde la Soyuz hasta la estación china Tiangong armada de un extintor la verdad es que sí me pareció excesiva (por decirlo suavemente), pero en fin, lo dejo pasar, supongo que soy muy blando :-)

Bueno, supongo que lo que buscáis es la carnaza, los comentarios de los errores, ¿no? Pues nada, todo sea por la audiencia blogueril. Pero que conste que reitero lo que dije al principio: la peli me ha gustado bastante, y la recomiendo. Si alguien quiere hacer sangre con sus gazapos, es cosa suya…

Si no recuerdo mal, el primero que vi fue en el retorno de Sandra Bullock al interior de la ISS tras su accidentado paseo espacial. Se quita el traje y se queda en camiseta y pantalón corto. Pues bien, esa es la vestimenta habitual dentro de la estación, sí, pero no dentro de un traje espacial en una salida extravehicular de varias horas de duración (de hecho, comentan en algún momento que lleva varias horas fuera, trabajando sobre el Hubble; 4 ó 5, creo recordar. Una duración bastante típica para estas misiones, dato correcto). Al salir del traje, la Bullock debería estar enfundada en el mono interior recubierto de tubitos de refrigeración. Detalle menor, al fin y al cabo, pero bueno, ahí queda para los cazagazapos.

Ah, bueno, antes de eso está uno de los fallos gordos de la peli, que no dudo que fue un gazapo totalmente voluntario y asumido para darle dramatismo al asunto: la pérdida de George Clooney. Por cierto, si alguien no ha visto la peli aún, que conste que a partir de aquí hay bastantes spoilers. Dicho queda.

Me refiero a esa dramática escena en la que la Bullock sujeta por la mano a un Clooney que parece estar cayéndose a un abismo, mientras la propia astronauta está precariamente sujeta a la estación a través de uno de sus pies, enredado en las líneas del paracaídas de la Soyuz (toma ya). Podemos aceptar que los dos hayan llegado a esa situación: movimientos violentos, fuerzas centrífugas, explosiones, etc, los han lanzado alejándolos de la estructura y sólo los cables del paracaídas, enredándose en los pies de la Bullock, consiguen retenerlos. Vale. Pero una vez que ya están así, no pasa nada: ya no actúan fuerzas sobre ellos. Clooney no está tirando de la Bullock, no hay fuerza que tienda a separarlos mientras están sujetos por la mano. Así que da lo mismo que le suelte o no, su vida no depende de eso. Y si le suelta, no tiene por qué alejarse. Igual podría alejarse muy lentamente que acercarse muy lentamente o irse de lado (depende del último leve movimiento que hayan realizado con su brazo antes de soltarse). Los dos podrían haber seguido cogidos y haber vuelto tranquilamente a la estación sin que pasara nada, sin que nadie se sacrificase por el otro. No se estaban cayendo por un abismo y había que aligerar peso: los dos flotaban en el espacio. Pero bueno, ya se sabe: el héroe que dice “suéltame y sálvate tú”, la escena de la separación de las manos y el héroe que “cae” al abismo, etc, etc. Supongo que había que hacerlo... Vale, podrían haber encontrado otra forma más rigurosa de llegar a lo mismo, pero en fin, ya lo dije: esto es Hollywood (y yo, muy blando, también lo dije :-)

Otro detallito de esa escena era algo chocante, aunque no puede decirse que sea un fallo. Me refiero al despliegue del paracaídas de la Soyuz. A priori no parece probable que los impactos de fragmentos de basura espacial puedan provocar el despliegue del paracaídas, aunque no digo que sea imposible. También resulta algo extraño que se produzca “tanto despliegue”; si bien tiene un mecanismo expulsor, durante el descenso a la Tierra es principalmente la atmósfera la que ayuda a desplegar el paracaídas. Inicialmente salta un pequeño paracaídas que actúa como “extractor” del principal. En el espacio exterior, si se acciona accidentalmente el mecanismo, tiendo a pensar que el paracaídas principal no llegaría a salir del receptáculo. Pero bueno, supongo que no es descartable que pudiera llegar a darse un escenario como el presentado, aunque me parece poco probable.

Seguimos. También me parece improbable que Clooney encuentre a Bullock cuando ésta se “pierde” en el espacio. Si ella se aleja tanto que llega a perder de vista la estación, ¿cómo alguien puede encontrarla a ella en la lejanía, sin tener ni siquiera comunicación por radio, ni remota idea de hacia dónde ha salido disparada? Pues anda que no es grande el espacio, y con movimientos “de 6 grados de libertad”… En la parte positiva, todos los movimientos, la representación de las inercias, cuando Clooney la ata a él y empieza a tirar con ayuda de su mochila autopropulsada, me parecieron muy conseguidos.

Las “excursiones” en general: la mitad de la película se la pasan los protagonistas yendo de acá para allá por el espacio. Que si con una mochila autopropulsada, que si con una Soyuz, que si con un extintor… hasta lanzando la cápsula de la Soyuz en plan balístico sin más que apuntar previamente hacia su objetivo. Todo esto parece muy fácil en la película, pero no se cuenta con una cosa: las leyes de la mecánica orbital.

En el espacio, si quieres llegar a un punto situado a pocos metros, no pasa nada, no hay nada que pensar: apuntas hacia allá, te impulsas y listo. Pero si en vez de unos pocos metros hablamos ya de unos cientos, o de algunos kilómetros, la cosa cambia. Y mucho.

No me extenderé sobre ello (los que hayáis leído “Rumbo al Cosmos” habréis visto que le dedico un capítulo/artículo a este tema) simplemente recordar que en el espacio, si aumentas tu velocidad, subes tu órbita, con lo cual reduces tu velocidad de desplazamiento. Y viceversa: si reduces tu velocidad (o te impulsas en dirección contraria a tu desplazamiento en tu órbita), reduces la altura de tu órbita, y empiezas a ir más rápido. Es decir, que cuando en la peli los vemos “apuntando” hacia un objetivo a lo lejos y “acelerando” en esa dirección, en la realidad sólo habrían conseguido alejarse de su objetivo. Para moverse en el espacio hay que dejar la intuición de lado y usar las matemáticas (o un ordenador que nos dé las pautas de navegación, que de las matemáticas ya se encarga él; o sus programadores…).

Junto con “la caída al vacío” de Clooney, la otra licencia “gorda” de la película es la de suponer que en el espacio todo está cerca y a mano. Del Hubble a la ISS, y de ésta a la Tiangong, un paseíto. Vamos, que no sé por qué los chinos no montan una “pijama party” en su estación e invitan a rusos y americanos, para luego devolverles la visita al día siguiente. Total, como ir a por el pan…

La realidad es muy diferente. No es sólo que ambas estaciones estén lejos una de otra y a su vez ambas lejos del Hubble… es que el concepto “lejos” es hasta difícil de aplicar aquí. Casi podría decirse que están en mundos diferentes, para el caso… Porque están en órbitas de diferente altura y diferente inclinación. Con suerte, con mucha suerte, en alguna ocasión se cruzarán a diferentes alturas, y desde una (con suerte y buena vista) podrías ver pasar a la otra por arriba o por abajo en una dirección distinta a la tuya y a gran velocidad, aunque lo normal es que en esos cruces no coincidan en el tiempo. Nada de asomarse a una y ver a la otra inmóvil a lo lejos: para eso deberían describir la misma órbita.

Y, por supuesto, no podríamos ir de una a otra ni con una mochila, ni con una Soyuz. Las necesidades de combustible para realizar el cambio de órbita sospecho que quedarían muy por encima de las posibilidades de la Soyuz. No tengo los datos ni me apetece mirarlo, pero prácticamente seguro. En cualquier caso, aunque fuera posible, no se parecería en nada a la excursioncilla vista en la peli, donde se ve a lo lejos el objetivo, se dice, “ala, vamos p’allá”, se apunta y listos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

¿Me dejo algo más? Seguramente. Puede que me olvide de algún otro detalle que haya visto, y seguramente hay muchos otros que no vi. Pero vuelvo al principio: ¿y qué? Creo que la película tiene también muchas cosas positivas. Los movimientos en el espacio me han parecido muy logrados. Los detalles visuales de las estaciones y de las naves son una pasada, y, en general, salvo para frikis como nosotros, creo que a casi todo el mundo la película le parecerá muy realista y detallada. Repito que a mí me gustó, y disfruté bastante. En conjunto, valoro más sus aciertos que sus errores. Y creo que al neófito le da una imagen muy veraz de los peligros del espacio, de lo que significa estar allí arriba, de la aventura de la astronáutica. Creo que todo eso vale más que todos los posibles pequeños fallos de realismo que pueda tener la película.

Si no la habéis visto, os la recomiendo.

24 septiembre 2013

Astronáutica Clásica: la nueva revista electrónica sobre astronáutica

Aunque tengo el blog últimamente muy abandonado, creo que merece la pena retomarlo para haceros llegar una noticia que seguro que será de gran interés para todos los aficionados a la astonáutica:

Manuel Montes, pionero en la divulgación astronáutica en nuestro país, y autor de los clásicos boletines “Noticias del Espacio” y “Noticias de la Ciencia”, hoy englobados en la web Noticas de la Ciencia, saca al mercado digital el número 1 de la revista Astronáutica Clásica.

Se trata de una publicación de elevada calidad en todos los sentidos: tanto en su maquetación y presentación, como en sus contenidos, rigurosos y bien redactados. Aunque afortunadamente ya pasaron los tiempos en los que era casi imposible encontrar información astronáutica de calidad en nuestro idioma en la red (o incluso en las librerías) , publicaciones como ésta de Astronáutica Clásica siguen siendo de elevado interés para los aficionados, al recopilar interesante información, a menudo poco conocida o dispersa, sobre diferentes programas de la historia de la astronáutica.

La revista está dedicada básicamente a eso: la historia de la actividad humana en el espacio. En este primer número, por ejemplo, se revisan programas como el del lanzador ruso Proton, el programa de satélites espía norteamericanos Corona, el de las sondas lunares Ranger, el motor F1 del Saturn V, o los astronautas del proyecto Mercury, entre otros. Se trata de 68 páginas repletas de texto, fotografías, tablas y gráficos que seguro que harán la delicia de todos los aficionados.

Astronáutica Clásica es una publicación electrónica trimestral que tenéis disponible por el módico precio de 1 euro. Podéis descargarlo aquí. También podéis bajaros ahí gratuitamente el número 0 de la revista, algo así como el “número piloto”, con el que podréis comprobar la calidad de la publicación.


Más información en Noticias de la Ciencia. 

09 junio 2012

De satélites espía, Hubbles y regalos…

Supongo que ya sabéis lo del regalo del Pentágono a la NASA, ¿no? Bueno, para los que aún no se hayan enterado, los militares han ofrecido a la agencia espacial un par de telescopios espaciales del tamaño del Hubble que tenían por ahí arrinconados en un almacén. Total, a ellos ya no les hacen falta y a lo mejor esos científicos de la NASA se entretienen descubriendo alguna estrella o algo…

Bueno, no entraré en muchos detalles sobre el regalo y demás, porque seguramente ya los habéis leído por ahí, pero sí aprovecharé para hablar un poco sobre los satélites espía y sus posibles capacidades.

Pues sí, ya sabéis que estos dos telescopios que les sobran al ejército se fabricaron en los 80 como posibles repuestos para una flotilla de 15 satélites espía, los KH-11, equipados con telescopios de 2,4 metros de diámetro (idénticos en tamaño al del Hubble), aunque con un campo de visión más amplio. La existencia y principales características de estos satélites militares hace ya años que dejó de ser un secreto, lo que, conociendo la forma habitual de actuar en estos ámbitos, nos hace deducir que sus características ya no son vanguardistas, y que han dejado de tener valor estratégico. Es decir, no es que estos satélites ya no sean útiles (de hecho siguen en servicio), sino que su tecnología ya es casi de dominio público y no tiene mucho sentido mantenerla en secreto. 

Pero las grandes potencias rara vez se quedan estancadas en materia militar y de inteligencia, de modo que no es descabellado suponer que, si estos satélites ya son prácticamente públicos, es muy probable que ya existan otros realmente secretos de nueva generación, con mejores prestaciones. Habitualmente, cuando se desclasifica una información secreta (no está muy claro si la relativa a los KH-11 está desclasificada oficialmente, pero lo está “de facto”) es porque ya se la considera obsoleta, así que no creo que nos equivoquemos si pensamos que existen satélites espía en servicio con telescopios muy superiores al del Hubble.

¿Alguien se siente sorprendido o incluso ofendido por algo así? La verdad es que creo que ya estamos curados de espanto, pero sí, es realmente penoso que lo que para la ciencia de vanguardia es un instrumento de incalculable valor y que proporciona la posibilidad de realizar avances extraordinarios, sea para los militares un artilugio ya obsoleto que hace tiempo que fue superado por otros mejores. ¿Alguien pensaba que el avance de la ciencia era lo más importante? Si alguien lo hacía, va siendo hora de despertar.

Es posible que para los militares un telescopio de tipo Hubble haya sido superado hace años. Evidentemente, no tenemos datos al respecto, sólo rumores y especulaciones, pero hace ya tiempo que los expertos estimaban que los servicios de inteligencia militar tenían satélites con una resolución capaz de leer placas de matrícula desde el espacio. Y a esto no llegan telescopios tipo Hubble.

Sin embargo, esa capacidad sí estaría en los límites de un telescopio del tamaño del James Webb, el denominado a menudo como sucesor del Hubble. Con su enorme espejo de 6,5 metros de diámetro, un telescopio de este tipo sí podría alcanzar resoluciones teóricas de unos pocos centímetros desde sus órbitas habituales (la capacidad del Hubble sería unas 10 veces inferior, del orden de 15 cm), es decir, al límite de esa capacidad de leer matrículas desde la órbita terrestre, como aventuraban los expertos.

¿Tienen ya los Estados Unidos satélites espía del tipo James Webb en órbita? Es muy posible. El Hubble fue un desarrollo civil de los satélites KH-11, y es probable que el JWST esté siguiendo el mismo camino y haya sido precedido por uno o varios “hermanos” militares. Es más, según me comentan personas introducidas en el círculo de quienes están desarrollando este nuevo telescopio, existen rumores en ese círculo de que el contratista del espejo del JWST ya habría fabricado otro similar con anterioridad. Sí, vale, todo son rumores, pero todo encaja.

Si los rumores son ciertos y los Estados Unidos tienen ya operativa una nueva generación de satélites espía de “categoría James Webb”, no me parece nada aventurado suponer que una nueva generación aún más potente esté ocupando ya las mesas de diseño de quienes trabajan en estos proyectos secretos. Si telescopios tipo James Webb van a operar en breve en el ámbito civil, casi seguro que los militares ya van un paso por delante. Siempre ha sido así. Siempre ha habido clases… (Foto: NASA)

01 abril 2012

El fundador de Amazon descubre en el fondo del mar los motores del Apollo 11

…y al parecer se dispone a recuperarlos.

Perdonadme la expresión, y disculpadme los que no estéis de acuerdo, pero esto me parece una soberana gilipollez. Vale, seguramente a Jeff Bezos, fundador de Amazon, el dinero le sobra para dedicarse a estos hobbies… y seguramente también hasta tendrá la suerte de recuperar la inversión exponiendo cuatro hierros oxidados y cobrando entrada, o vendiéndoselos a algún museo que también sea tan estúpido como para pagar por ellos. Pero a esto no le veo ningún sentido. Me parece puro fetichismo.

Vamos a ver, no estamos hablando de recuperar restos arqueológicos de gran interés… Se trata de recoger unos motores de un lanzador Saturn V (supongo que son motores F1 de la primera etapa, aunque la nota de prensa que he leído no lo especifica) que llevan ya 50 años bajo el mar, que han sufrido el impacto de su caída desde miles de metros, y que entre ese impacto y la corrosión del medio salino deben estar literalmente “hechos polvo”. Unos motores de los cuales ya existen ejemplares bien conservados en varios museos. ¿Que estos funcionaron en el lanzador que llevó al hombre a la Luna por primera vez, y que por eso valen más que cualquier otro por muy destrozados que estén? Vamos a ver, que se trata de una máquina, da lo mismo que haya funcionado empujando un trasto con personas a bordo o en un ensayo en banco, es la misma máquina. Lo que digo: puro fetichismo.

Ya sé que mucha gente no estará de acuerdo conmigo, lo sé, estas cosas en el fondo son pasionales más que racionales, pero es que no puedo entenderlo. Esto me parece lo mismito que cuando, hace ya quizás 20 años, visité de jovenzuelo el museo del ejército en Madrid y vi expuestos en una vitrina los calzoncillos ensangrentados de no sé qué héroe de no sé qué guerra. ¡Soberana estupidez y mal gusto! Es el mismo fetichismo ridículo que veo con esto.

En fin, hay gente pá tó. Y si les sobra el dinero, al fin y al cabo es suyo. Pero mejor sería que lo invirtieran en algo de mayor provecho…

06 enero 2012

La Phobos-Grunt, fotografiada por un aficionado

Me gustan estas fotos de cacharros en órbita tomadas por aficionados; supongo que en el fondo me sigue asombrando como a un niño que podamos ver a través de un telescopio "amateur" (aunque menuda calidad tienen la mayoría de estos telescopios...) cosas que están en el espacio.En esta ocasión ha sido el francés Thierry Legault quien ha conseguido fotografiar la sonda rusa Phobos-Grunt, errante en la órbita terrestre y a punto de reentrar en la atmósfera tras el fallido arranque de la misión que debía llevarla hasta Marte, un planeta que se les ha atrangantado siempre a los rusos. Curioso que al país históricamente más "rojo" se le atragante el planeta rojo, ¿no?...

En la fotografía parece comprobarse que los paneles solares de la sonda están apuntando en dirección contraria al sol, lo que justificaría la imposibilidad de comunicarse con la sonda desde tierra, al no contar son suficiente energía para alimentar a sus equipos. Triste final para la que debía ser la misión estrella del programa espacial ruso en los últimos años... (Fotos: Thierry Legault)

03 enero 2012

Misión Muyposible: Asalto a NPO Energomash

Los últimos fracasos del programa espacial ruso y su repercusión en medios periodísticos parece que han puesto nerviosos a los políticos rusos. Con razón, supongo; hubiera pasado en cualquier sitio. Pero si además de estos fracasos se encuentran con una joven bloguera que se cuela en instalaciones cuasi-secretas al estilo “Misión Imposible de botellón” para luego denunciarlo en su blog, es de esperar que los responsables estén al borde de un ataque de nervios. Aunque quizás deberían preguntarse si toda esta serie de incidentes no serán sino la muestra de una preocupante degradación generalizada en el seno del programa espacial ruso…

En fin, la cuestión es que Dmitri Rogozin, flamante vicepresidente del gobierno ruso para asuntos de defensa, y que también tiene a su cargo la supervisión de la agencia espacial rusa Roskosmos, declaraba a finales de diciembre que era inadmisible la entrada de personas no autorizadas en el interior de instalaciones de la agencia, demandando medidas urgentes para evitar que estas situaciones se reproduzcan en el futuro.

Todo este barullo viene motivado por la entrada de la bloguera Lana Sator con un grupo de compañeros en las instalaciones de NPO Energomash, con nocturnidad, alevosía y armados con cámaras fotográficas y con su ácida pluma (o teclado).


Y es que por si no fuera bastante con los dos fracasos casi consecutivos que tuvieron lugar a finales de 2011 en el programa espacial ruso (la pérdida del satélite de comunicaciones Meridian por un fallo del lanzador, y la de la sonda Phobos-Grunt, que en vez de viajar hasta Marte quedó errante en la órbita terrestre), sólo les faltaba que apareciera esta bloguera publicando unos reportajes y fotografías en los que se exponía la degradación en la que estaban cayendo las instalaciones del programa espacial ruso, sin vigilancia y expuestas a que cualquiera pudiera acceder “hasta la cocina”. Porque realmente, parece que no dejaron sitio sin explorar: talleres, laboratorios, salas de control… hasta subieron al tejado para contemplar las vistas nocturnas de la ciudad. Según parece, los “infiltrados” anduvieron por allí “como Pedro por su casa”; ellos mismos criticaron en su reportaje que fueron capaces de entrar y deambular libremente por las instalaciones durante cinco noches consecutivas, sin tropezarse con ningún vigilante de seguridad ni encontrar ningún sistema de alarma en activo. Aparte de esto, las fotografías tomadas (que podéis contemplar aquí) muestran un más que pobre estado de conservación de las instalaciones, por decirlo de forma suave...

No voy a negar que tenga razón el vicepresidente ruso cuando plantea como inadmisible que personas no autorizadas puedan penetrar tan fácilmente en un centro espacial y militar. Porque el tema cobra aún más relevancia si tenemos en cuenta que NPO Energomash no sólo fabrica sistemas de propulsión para lanzadores espaciales, sino también para misiles estratégicos… Pero aunque sin duda el tema de la seguridad es importante, me temo que lo que más irritó a Rogozin fue que todo esto llegara a los medios.

En fin, es lo que tiene la libertad de prensa. Está claro que en tiempos soviéticos estas cosas no pasaban...

06 abril 2011

Sorpresa: SpaceX podría construir un supercohete

Fue ayer la noticia del día, del mes, y quizás del año, al menos en la categoría de lanzadores, si es que finalmente se hace realidad (uno ya es muy mayor para no mostrar cierta reserva ante estos anuncios): la empresa norteamericana SpaceX ha anunciado la próxima introducción del Falcon Heavy, un nuevo lanzador pesado con capacidad para poner hasta 53 toneladas de carga en órbita baja. Una capacidad que lo convertiría en el mayor lanzador existente en la actualidad, por encima del Atlas 5, el Delta IV Heavy o el Ariane 5, por ejemplo. Y por encima también de las capacidades (en cuanto a carga útil) del ya agonizante Space Shuttle. Aunque situado todavía en un nivel que es la mitad de lo que era capaz de levantar el poderoso Saturn V que envió al hombre a la Luna, los datos del Falcon Heavy impresionan: se tratará de un “monstruo” de 27 motores, y su capacidad de 53 toneladas, por lejos que quede de la del mítico Saturn V, no deja de ser espectacular; como ha expresado la empresa en su nota de prensa, este supercohete sería capaz de poner en órbita un avión Boeing 737-200 cargado hasta su peso máximo al despegue, es decir, con combustible y sus 136 pasajeros con su equipaje. Casi ná…

Pero la sorpresa no termina ahí: por si el anuncio por sí solo fuera poco, Elon Musk, co-fundador de Paypal y presidente (casi podríamos decir propietario) de SpaceX, ha anunciado que para finales del año próximo veremos el nuevo cohete en las instalaciones de lanzamiento de Vandenberg, en California, listo para un primer vuelo. Y ya en 2013 ó 2014 podríamos verlo operando también desde Cabo Cañaveral, en Florida.

No sé a vosotros, pero a mí el anuncio me ha dejado prácticamente de piedra. Por una parte, por proceder de una compañía tan joven y podríamos decir inexperta (al menos en cuanto a tiempo metidos en esto) como SpaceX: una compañía fundada en 2002 cuyo primer lanzador, el pequeño Falcon 1, voló por primera vez en 2008, tras tres intentos fallidos anteriores; un segundo desarrollo, el lanzador medio Falcon 9, hizo su primer vuelo (esta vez con éxito a la primera) a mediados de 2010; además de esto, han desarrollado la cápsula Dragon, en principio como respuesta a la petición de la NASA de futuros vehículos no tripulados para reabastecimiento de la estación espacial, aunque podría adaptarse también para futuros vuelos tripulados.

Como decía, la primera sorpresa es que una compañía con la trayectoria de SpaceX (rapidísima, pero corta) se embarque en un proyecto de esta envergadura. Pero casi más sorprendente es que lo haga en un contexto en el que el mercado de las grandes cargas no parece ser el dominante en estos momentos. Pongamos como referencia el Ariane 5, que en su versión más potente alcanza una capacidad de 12 toneladas en órbita de transferencia a geoestacionaria (equivalente a unas veintitantas en órbita baja), frente a las 53 en órbita baja previstas para el nuevo Falcon Heavy; si ya el Ariane 5 es capaz de poner en órbita, a menudo mediante lanzamientos dobles (dos satélites en un solo lanzamiento) los habituales satélites comerciales, parece extraño que vaya a existir una necesidad que justifique el Falcon Heavy en un futuro próximo, por mucho que siga aumentando el peso de los satélites enviados al espacio.

Podríamos pensar que SpaceX aspira a introducirse en el sector de la exploración tripulada del espacio, quizás presentando a la NASA un cohete con capacidad para sustituir al transbordador espacial en su misión de llevar astronautas a la ISS, o incluso en misiones de espacio profundo (para esto se queda corto, pero se podría suplir con un lanzamiento doble). Pero, aunque esto no es en absoluto descartable, y de hecho es una de las posibilidades planteadas por la empresa a medio plazo, no parece ser el argumento principal para su desarrollo. De hecho, su capacidad de 53 toneladas, aunque alta, queda aún lejos de la deseada por la NASA para un posible lanzador pesado, la cual se ha establecido inicialmente entre las 70 y las 100 toneladas; pero también es cierto que “más vale pájaro en mano que ciento volando”, y disponer de un lanzador operativo con capacidad de 53 toneladas frente a la simple aspiración de tener uno “mejor” algún día, puede ser un argumento a favor de que la NASA llegue a contratar los servicios de SpaceX para vuelos tripulados. Aquí el factor tiempo puede jugar un papel decisivo.

Pero, como decía, no parece que SpaceX haya basado su estrategia comercial en esta opción. Al contrario, parece que sus ojos están puestos en el mercado militar, optando a futuras cargas de la Fuerza Aérea Norteamericana, que hoy día es el principal cliente de los Delta IV Heavy y Atlas 5, los lanzadores más potentes del mundo en servicio, pero que quedan por la mitad de la capacidad prometida para el Falcon Heavy.

Sí, lo cierto es que los secretos satélites militares son las cargas más pesadas enviadas al espacio, pero… ¿existe aún nicho de mercado en este sector para la aparición del Falcon Heavy? Ahí están las principales dudas, al menos por mi parte (unidas al cumplimiento del ambicioso calendario anunciado, que también miro con cierto escepticismo), aunque parece que SpaceX piensa que sí. Probablemente su baza no es tan sólo la mayor capacidad de su futuro lanzador, sino una espectacular bajada de costes con respecto a los sistemas actuales. Es decir, SpaceX aspira a arrebatar a Boeing y Lockheed Martin el mercado pesado que dominan en la actualidad a través de una guerra de precios.

El bajo coste ha sido siempre la premisa de esta joven empresa, aunque, con unos primeros lanzadores (Falcon 1 y Falcon 9) aún prácticamente en fase de prototipos, que consiga mantener en el tiempo unos precios sensiblemente reducidos es algo que está por demostrar. Pero ellos parecen convencidos de poder conseguirlo, y anuncian que con el Falcon Heavy reducirán el precio de lanzamiento hasta unos 2000 dólares por kilo puesto en órbita (o 1000 $/libra, para ser más exactos); más o menos la sexta parte de lo que hoy cargan sus competidores. Esto no sólo les haría dominar teóricamente el mercado de los lanzamientos pesados, sino que se espera que el bajo coste podría impulsar dicho mercado, haciéndolo aumentar espectacularmente en volumen.

Lo dicho: el anuncio de SpaceX ha sido toda una sorpresa, y si de verdad consiguen sus objetivos de carga, fechas y coste, el resultado puede ser revolucionario. Hoy por hoy sólo hay palabras, y ya sabemos lo que esto significa en un sector como el de la astronáutica. Pero SpaceX ha demostrado en muy pocos años que puede llegar a medirse con los gigantes aeroespaciales a nivel mundial. Habrá que estar atentos a su evolución. (Imagen: SpaceX)

21 marzo 2011

La luna gigante... y las tonterías que se oyen

De nuevo, como ocurre a menudo cuando los medios generalistas se ponen a dar noticias científicas, en los últimos días estamos escuchando montones de tonterías sobre la Luna. Bueno, en realidad montones no, sólo una: que la Luna está en su posición más cercana a la Tierra en los últimos 18 años.

Pero alma de cántaro, vamos a ver… si la Luna da una vuelta a la Tierra cada 28 días, si describe una órbita completa alrededor de nosotros en menos de un mes… ¿cómo es posible que ahora esté más cerca que en los 18 años anteriores? ¿No se repetirá esta cercanía cada 28 días, y no cada 18 años?
Pues sí: la Luna sigue una órbita ligeramente elíptica alrededor de nuestro planeta, que la pone a veces en su posición más alejada (apogeo) y 14 días después en su posición más cercana a nosotros (perigeo). Y vuelta a empezar.

Así que, de más cercana que nunca, nada. Pero algo debe haber para haber hecho saltar la noticia, ¿no?

Pues sí, pero no tiene nada que ver con supuestas cercanías fuera de lo corriente: lo que pasa es que esta vez ha coincidido el punto de máximo acercamiento a la Tierra (perigeo, ese que se repite cada 28 días) con la fase de luna llena. Y eso es lo que sólo ocurre de vez en cuando, la coincidencia exacta de ambos fenómenos.

Pero vamos, que tampoco es para tanto… que sí, que si hacemos coincidir una luna llena “exacta” (llena-llena de verdad, sin que le falte ni una rodajita mínima por ningún lado) con el punto exacto del perigeo, la probabilidad de que coincidan es bajísima. Pero si dejamos un margen de unas cuantas horas (que nadie va a notar), esta coincidencia se produce mucho más a menudo. De hecho, en 2008 tuvimos una coincidencia muy similar a la actual, con un desfase entre luna llena y perigeo de 4 horas. En la de ayer, la diferencia fue casi nula, menos de 1 hora. Pues vale, pues me alegro. Como curiosidad teórica, bien. Pero vamos, que el que se perdiera el espectáculo del sábado no sólo lo puede volver a intentar hoy (vale, a la luna ya le faltará una rodajita, no será completamente llena, pero bueno…) sino que puede esperar a la próxima casi-coincidencia entre luna llena y perigeo, que tendrá lugar… el próximo 17 de abril. Vale, no coincidirán exactamente por 20 horas, pero… ¿creéis que se va a notar? Ya os digo yo que no.

En cualquier caso, siempre es una buena ocasión para disfrutar de una visión especialmente bella de nuestro satélite. ¿Verdad que está chula la Luna?

05 enero 2011

Una niña de 10 años descubre una supernova

Pues sí: la pasada Nochevieja, la canadiense Kathryn Aurora Gray descubría una supernova en la galaxia UGC3378, a unos 240 millones de años luz de distancia, mientras compartía con su padre su mutua afición a la astronomía, con la ayuda de un telescopio y un ordenador desde su propia casa. Poco después, la Royal Astronomic Society de Canadá confirmaba el descubrimiento, lo que convierte a Kathryn en la persona más joven del mundo en realizar un hallazgo científico de este tipo.

Kathryn y su padre se dedicaban desde hacía algún tiempo a la búsqueda de supernovas como hobby, una labor meticulosa consistente en comparar imágenes tomadas del cielo en diferentes fechas, en busca de una nueva estrella que apareciera de repente (labor para la cual Kathryn y su padre se ayudaban de un ordenador). Cuando Kathryn supo hace cosa de un año que una niña de 14 años había descubierto una supernova, decidió que ella también podía hacerlo… y he aquí los resultados.

A ver si animo a mi hija a mirar más al cielo en vez de ver tanto Disney Channel…

26 enero 2010

Internet llega al espacio

A menudo utilizamos la expresión “universal” para hablar de algo extendido a nivel global por todo nuestro planeta, algo que en sentido estricto estaría mejor definido como “mundial”. Pero en el caso de Internet, cada vez estamos más cerca de convertirlo de verdad en una red de comunicación “universal”, en el sentido de cubrir todo el Universo. Vale, sí, me estoy pasando, para eso seguramente faltan eones, si es que llega algún día, y para entonces seguro que ya nadie se acuerda de lo que era Internet. Pero al menos el primer pasito en ese sentido ya lo hemos dado: si inicialmente la red global dejó la tierra firme para subirse a barcos y aviones gracias a enlaces vía satélite, ahora ha dado un salto más grande y ha llegado hasta el espacio: desde esta semana, Internet ya está disponible a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Hasta ahora, los astronautas a bordo del complejo tenían varias formas de comunicarse con tierra, y de hecho puede decirse que ya contaban con algunas de las aplicaciones que nos permite Internet: aparte de las conocidas conexiones por radio, hace años que los astronautas disponen de e-mail y de cierta capacidad para realizar llamadas telefónicas y videoconferencias a través de una conexión ligada a Internet. Pero hasta ahora les faltaba lo que más identificamos siempre con la red: la posibilidad de navegar por diferentes páginas y pasarse las horas muertas con las cosas más variopintas.

Pues bien, ahora ya también esa parte de la red global ha llegado a la estación espacial. A partir de ahora cuando vayan a recibir en la estación a un astronauta malayo (por decir algo) los tripulantes del complejo podrán usar la Wikipedia para aprender algo más sobre aquel remoto país, y así halagar a su invitado hablándole con conocimiento sobre su tierra. También podrán mantenerse más al día de las noticias de la Tierra leyendo la prensa online, o podrán seguir sus blogs favoritos mientras cumplen su misión; o publicar los suyos propios, que aunque en ocasiones ya lo hacían, tenía que ser a fuerza de enviar las entradas vía e-mail a la Tierra para que luego alguien allí las publicara.

Y sí, ya sé lo que estáis pensando, pillines… ¿se sentirá tentado en algún momento más de un solitario astronauta a navegar por las páginas de Playboy o similares durante su larga estancia lejos del hogar? ¿Se bajarán de la red la última película de Hollywood pirateada, ahora que no pueden ir a verla al cine ni poner la televisión por cable? Pues según informa la agencia espacial norteamericana, parece que no va a poder ser. Según declaraciones oficiales, el uso de Internet en el espacio estará sujeto a las mismas directrices de uso que tienen el resto de empleados gubernamentales en la Tierra. Lo que no aclara es si estas limitaciones son físicas (mediante filtros como Websense, que bloquean el acceso a páginas consideradas fuera del ámbito laboral) o se trata simplemente de una política de uso que confía en la ética del empleado. Me inclino a creer que será más bien lo segundo, me parecería un poco infantil que a personas con responsabilidades tan altas en su trabajo como son los astronautas, se les trate luego como a niños poniéndoles barreras físicas en el uso de la red. Pero bueno, cosas más raras se ven por ahí, cualquiera sabe…

22 diciembre 2009

California se sube al carro de la energía solar desde el espacio

Ya son dos los gobiernos que anuncian públicamente su apuesta por la energía eléctrica producida en el espacio. Primero fue el gobierno de Japón, y ahora se suma el del estado norteamericano de California, líder de los Estados Unidos en energías renovables. Y esta vez, frente a la poco más que declaración de intenciones del gobierno japonés, el estado gobernado por el ex-culturista y ex-actor de origen austriaco Schwarzenegger lo hace con hechos concretos.

El pasado 3 de diciembre el estado de California publicaba una resolución por la cual se aprobaba un acuerdo de compra de energía entre la compañía eléctrica PG&E (Pacific Gas and Electric Company) y Solaren Corporation, mediante el cual PG&E se comprometía a comprar la energía generada por una planta productora de 200 Mw durante un periodo de 15 años. Lo novedoso del acuerdo es que esta planta generadora estará localizada en el espacio exterior.

Pocos más detalles se conocen del proyecto, excepto que los satélites encargados de producir la energía por medio de placas fotovoltaicas estarán situados en órbita geoestacionaria, y que la fecha de inicio de las operaciones está prevista para junio de 2016. La estación receptora estará ubicada en Fresno, California. En cuanto al coste del acuerdo, que realmente es la clave del asunto… es confidencial.

El proyecto está todavía clasificado como experimental, lo que nos hace suponer que se puede estar asumiendo que la energía generada pueda ser aún más cara de lo que costaría producirla en la Tierra por medios convencionales. Pero no por ello el anuncio deja de ser sorprendente, ya que cuando empresas privadas se embarcan en un proyecto como éste, por muy experimental que sea, es porque tienen fundadas esperanzas de que pueda convertirse en algo rentable en un plazo razonable. Esto es lo verdaderamente chocante, ya que la opinión generalizada hasta ahora era que estas iniciativas, debido a las enormes satélites que sería preciso poner en órbita, no serían rentables en tanto no se redujeran sensiblemente los costes de lanzamiento y fabricación de este tipo de vehículos. ¿Sabe la gente de Solaren algo que no sabemos los demás, son excesivamente optimistas, o éramos el resto los que estábamos siendo excesivamente pesimistas? Veremos…

La compañía Solaren, fundada por antiguos técnicos de gigantes aeroespaciales como Hughes Aircraft, Boeing o Lockheed, va camino de convertirse así en la primera empresa en explotar comercialmente la energía solar generada en el espacio. Para llevarlo a cabo, utilizarán una tecnología patentada por ellos, consistente en extender un espejo colector de luz solar de un kilómetro cuadrado (fabricado en mylar, una lámina de plástico reflectante) que enviará la luz recogida a otro espejo de menor tamaño, que a su vez la enviará finalmente a las placas fotovoltaicas. Teóricamente, este sistema permite concentrar mucha más energía solar en una superficie de placa fotovoltaica mucho menor que la habitual, reduciendo así significativamente el coste y el peso del sistema. Puede que éste sea el as en la manga de Solaren para hacer de la energía solar espacial una solución viable para nuestros problemas energéticos. Aún así, los ejecutivos de Solaren reconocen que su planta espacial será aún más cara que una planta fotovoltaica de potencia equivalente construida sobre la superficie terrestre; pero si han decidido invertir en ello, sospecho que ven la posibilidad de reducir este diferencial en un futuro más o menos próximo. Ojalá acierten.

(Gracias a Richi, lector de este blog, por ponerme sobre aviso de esta noticia)

NOTA: La imagen que ilustra este artículo NO corresponde al proyecto de Solaren.

16 noviembre 2009

Agua en la Luna

No es que tenga mucho que añadir, pero se le está dando tanto bombo que al final habrá que decir algo… Pues sí, parece que hay agua en la Luna. Pero no, no se ha encontrado ningún río, ni ningún lago. Ni siquiera un charco. Por ahora, todo lo que sabemos, es que hay moléculas de agua, y que posiblemente en lugares muy concretos exista algo de escarcha o hielo. Punto.

De hecho, esto ya se había anunciado unas semanas atrás, a partir de datos registrados por la sonda india Chandrayaan-1. Desde su órbita alrededor de la Luna, la Chandrayaan había observado con un espectrómetro la “firma” inconfundible del agua sobre la superficie lunar. Claro que todo parecía limitarse a unas cuantas moléculas, que se formarían por la interacción de partículas de hidrógeno del viento solar con los materiales de la superficie lunar. Nada que nos permitiera poner una fuente o cavar un pozo para saciar la sed de futuros exploradores…

Ahora, el re-descubrimiento de lo que ya se había descubierto ha venido por otro camino: el análisis de los materiales levantados por el impacto de la sonda LCROSS sobre la superficie lunar al final de su vida útil, el pasado 9 de octubre.

La LCROSS se hizo impactar sobre uno de los lugares de la Luna donde más se ha buscado agua en los últimos años: en la zona de sombras perpetuas de un cráter situado en el polo sur de nuestro satélite. Desde hace tiempo se sospecha que podría existir cierta cantidad de agua en forma de hielo o escarcha en esas zonas donde nunca llega la luz del Sol. De hecho, desde la década de los 90 ha habido sondas alrededor de la Luna que han tenido entre sus principales objetivos la búsqueda de esta hipotética agua helada en las zonas de sombra de los polos lunares; y, aunque en ocasiones se habían detectado posibles indicios, nunca hasta ahora se había obtenido ninguna prueba concluyente. En este caso, en cambio, los análisis de los desechos levantados por el impacto de la LCROSS (y de la última etapa, Centaur, de su lanzador, que seguía la misma trayectoria) han confirmado que hay agua. ¿Cuánta? Eso es lo que por ahora nadie puede decir. Sí parece claro que en este caso es bastante más que las moléculas dispersas que se habían detectado con anterioridad, por lo que podríamos estar ante el descubrimiento de un poquillo de escarcha superficial, o incluso de alguna lámina de hielo. Que sea en cantidades lo suficientemente significativas como para que pueda llegar a ser aprovechable por misiones futuras, es imposible decirlo por ahora.

Y eso es todo. Una noticia que, si bien tiene su interés, sin duda, no es el revolucionario descubrimiento que pudiera parecer si uno se deja llevar por el impacto que ha tenido en los medios. Al menos, de momento no hay datos para pensar que lo es, y tampoco se puede decir que haya sido una sorpresa, ya que, como decíamos, en el fondo se buscaba probar lo que ya se sospechaba hace tiempo. En cambio, uno ya empieza a leer titulares como “En la Luna hay agua suficiente para bañarse” o a oír chorradas en sesudos debates radiofónicos y similares donde algunos de esos tertulianos-expertos-en-todo ya hablan de que si hay agua hay vida, etc, etc. Ya estamos sacando los pies del tiesto por lo que posiblemente no pase de anécdota científica… Aunque bien es cierto que siempre son bienvenidas este tipo de publicidades para el tan olvidado mundillo científico. (Imagen: NASA)

12 noviembre 2009

Griffin, en la Politécnica de Cataluña

Da gusto ver cómo ganan dinero ciertas personas cuando se retiran a base de dar conferencias. Griffin, Aznar, Al Gore… vale que algunos tienen algo más que decir que otros, pero en general todos se llevan una pasta por charlar un rato. Ahora, Griffin va a dar una charla en la Universidad Politécnica de Cataluña al “módico” precio de 650 euros por asistente; ah, y eso incluye el café del descanso, un chollo. Lástima que me pille un poco lejos y se me salga un pelín del presupuesto, que tendría su morbo ver a Griffin después de todo lo que le he criticado en este blog…

Qué tiempos aquellos en los que Miki (ya va siendo hora de tutearnos, ¿no?) iba soltando una perla detrás de otra durante su estancia en la NASA, dándonos montones de material para debatir, criticar, o simplemente ironizar en este blog. Qué pena haber vuelto a la normalidad habitual en la que el Administrador de la NASA es un desconocido para el gran público y un gran ausente en los medios… Qué aburrimiento para el blog desde que Griffin no está… Snif… ¡Vuelve, Miki! ¡Sin ti, la astronáutica ha perdido su morbo!

Bueno, pues nada: si alguno andáis por Barcelona y no sabéis en qué emplear esos 650 euros que os queman en el bolsillo, siempre podréis pasar un rato viendo la bonita cara de Griffin subido a un estrado. ¡Daos prisa, no os toque buscar las entradas en la reventa! Más información aquí.

Nota: Esta entrada no pretende ser ninguna descalificación hacia Michael Griffin. Aunque personalmente creo que ha hecho y dicho cosas muy criticables durante su mandato, y aunque pienso que su gestión en la NASA ha tenido tantas luces como sombras, creo que es un buen profesional y merece mi respeto. Pero después de tanta sequía en el blog, me apetecía un poquito de cachondeo…

01 septiembre 2009

Comisión Augustine: el informe se retrasa

Hace tres semanas comentábamos aquí, en base a declaraciones de algunos de sus miembros, cuáles iban a ser las principales conclusiones de la Comisión Augustine encargada de analizar el presente y el futuro del programa espacial norteamericano. En aquel momento se esperaba presentar un primer borrador la Casa Blanca unos días después, y el informe final a finales de mes. De hecho, ayer 31 de agosto debía ser el día en el que la comisión presentase oficialmente su tan esperado informe.

Pues bien, parece que vamos a tener que esperar. El informe no está listo aún, y parece que no lo estará hasta mediados de septiembre. Ahora se anuncia que en los próximos tres días se pasará un borrador a la Casa Blanca, mientras se sigue trabajando en la versión final de las conclusiones de la comisión.

No parece que vaya a haber grandes sorpresas sobre lo ya filtrado con anterioridad, pero resulta significativo este retraso, que podría reflejar el esfuerzo que se está realizando en dar nuevas vueltas de tuerca para intentar presentar unas opciones lo más “presentables” posible dentro del presupuesto disponible. Aún así, los portavoces de la comisión ya han avisado: no esperemos sorpresas. De donde no hay, no se puede sacar.

En cualquier caso, y como ya he comentado en otras ocasiones, la publicación del informe definitivo no significará el final de este “culebrón”. No olvidemos que la comisión propone y Obama dispone. Y tendremos que esperar un tiempo indefinido para conocer por qué opción se decanta el presidente… o si decide seguir un camino diferente. No sería la primera vez…

19 agosto 2009

TKS: ¿el ave Fénix del espacio?

Fue la noticia del día ayer en el mundillo espacial, tras el anuncio oficial realizado en el MAKS, el Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio celebrado en Moscú. La empresa Excalibur Almaz anunciaba su proyecto de hacer resurgir de sus cenizas a un antiguo “fósil” de la carrera espacial, la cápsula TKS de la era soviética, para utilizarla en misiones orbitales comerciales.

Como sabéis, la TKS fue algo así como la alternativa del diseñador Chelomei a las Soyuz de Korolev, una nave tripulada diseñada principalmente para dar servicio a la estación espacial militar Almaz, también fruto del mismo diseñador. Sin embargo, el devenir de los acontecimientos quiso que no sólo las Almaz terminasen volando al espacio “camufladas” bajo el apelativo Salyut de las estaciones civiles de Korolev (una gran humillación para el orgullo de Chelomei, que veía así su creación oculta para la historia dentro del programa se su rival), sino que, además, se utilizó la nave Soyuz para darles servicio, siendo arrinconada la TKS tras algunos vuelos no tripulados.

Ahora, la empresa Excalibur Almaz pretende resucitar las TKS para enviarlas al espacio en misiones privadas. No se trata únicamente de misiones de turismo espacial (aunque no se descartan), sino que se hace hincapié en que se ofrecerán a la industria y a los investigadores para realización de experimentos en microgravedad que no requieran de la infraestructura existente en la ISS, por ejemplo. Se tratará, por tanto, de vender servicios orbitales a quien esté dispuesto a pagar por ellos, ofreciendo la cápsula, el lanzamiento, y un cosmonauta tripulante, dejando sitio a bordo para dos investigadores que lleven a cabo la experimentación deseada por el cliente.

La empresa anuncia que podría llevar a cabo los primeros vuelos de pruebas en 2012, con una primera misión comercial para 2013. Veremos si realmente la propuesta llega a hacerse realidad, para lo cual dependerá en buena medida de la financiación y los clientes potenciales que puedan conseguir. De momento, la empresa parece bien respaldada, tanto por personajes de gran relevancia en el mundo espacial, como por acuerdos con grandes empresas del sector, como la norteamericana United Space Alliance, la europea EADS Astrium, o la japonesa Japan Manned Space Systems. Quién sabe, si todo sale bien para la nueva empresa, puede que veamos resurgir la TKS de Chelomei como un auténtico ave Fénix del espacio 50 años después de haber sido diseñada. Para que luego digan que en el sector espacial se trabaja con tecnología punta… (Foto: NPO Mashinostroyenia)

21 julio 2009

40 años después

"Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigante para la Humanidad". Con estas palabras pronunciadas el día 20 de julio de 1969, el primer ser humano ponía su pie en la Luna. Este año celebramos el 40º aniversario de aquel gran hito histórico, y sin embargo, nada a nuestro alrededor parece reflejar el gran salto que, según Neil Armstrong, aquella primera misión lunar debía suponer para nuestra vida en la Tierra.

No quiero decir con esto que no se hayan producido grandes avances desde entonces, o que incluso muchos de estos avances no hayan estado en parte influidos por la actividad espacial. Pero lo cierto es que si preguntamos a los que nos rodean qué es lo que valoran como mayores saltos para la humanidad desde 1969 hasta hoy, estoy seguro de que la mayoría destacará los avances de la informática y las telecomunicaciones, pero muy pocos hablarán de la actividad espacial.


La situación es paradójica, no sólo porque, por ejemplo, esos grandes avances en las comunicaciones se los debamos en buena medida a las aplicaciones espaciales, sino porque si preguntamos a esa gente de la calle si valoran como importante la aportación de la exploración espacial a la Humanidad, la mayoría nos contestarán que sí, aunque habremos tenido que recordarles que existe para que reparen en ello. Lo que quiero decir es que, por norma general (y siempre hay excepciones), la sociedad valora positivamente la actividad espacial, considerándola de una forma vaga como algo "importante para la ciencia" aunque casi nunca se sepa muy bien cómo o para qué... pero al mismo tiempo es una actividad que pasa completamente desapercibida en nuestra vida cotidiana.

El hecho es que en nuestros actos más cotidianos utilizamos de forma casi constante las aportaciones del área espacial: cuando hablamos por teléfono con otro continente, cuando vemos la final de la NBA, al escuchar el pronóstico del tiempo para mañana o simplemente al entrar en Google Maps para ver cómo llegar a nuestro destino. Pero en todos estos casos nos pasa lo mismo que cuando encendemos la luz al entrar en casa: que nunca se nos ocurre pensar en cómo se produce la electricidad que lo hace posible.

Sí, la actividad espacial es algo cotidiano hoy en día, especialmente en su vertiente más prosaica, la de los satélites artificiales terrestres. Pero precisamente por esa cotidianeidad, ha perdido todo el encanto y el poder de atracción que tuviera en sus orígenes. Los satélites que orbitan la Tierra son hoy día tan excitantes como los petroleros que surcan los océanos: sólo saltan a las noticias cuando chocan. Y si pensamos en la vertiente humana, la situación no es muy diferente: ver a los astronautas flotando en la Estación Espacial Internacional es una imagen tan repetitiva y carente de interés, que muy pocos notarían la diferencia si algún día en su lugar nos ponen imágenes de archivo de hace 30 años en el Skylab o la Mir. Cuarenta años después de pisar la Luna y de repetir, al menos en apariencia, las mismas actividades en el espacio, algunos hasta dudan si alguna vez lo hicimos de verdad.

Sin embargo, nunca se ha hecho tanta ciencia como hoy en el espacio. Las sondas espaciales están explorando los más lejanos confines de nuestro Sistema Solar, aumentando nuestro conocimiento del mismo hasta cotas insospechadas hace unas décadas. Y las flotas de satélites científicos en órbita terrestre nos están permitiendo conocer tanto nuestro planeta como el Universo a nivel de espacio profundo de un modo que habría resultado imposible de no existir la actividad espacial.

Pero la sociedad en general permanece ajena a todo esto. Hoy, la exploración espacial tiene tanto atractivo para el ciudadano común como la microbiología: se valoran como importantes sin saber casi lo que son ni para qué sirven, y sin despertar mayor interés. Y, sinceramente, dudo que la repetición de los viajes a la Luna que se plantea la NASA para dentro de algo más de una década, Obama mediante, cambien mucho la situación. Quizás sea muy pesimista, pero hasta dudo que una misión tripulada a Marte tuviera hoy el impacto social y mediático que tuvo la llegada a la Luna, una vez que la presencia humana en el espacio se considera algo habitual y que recibimos desde hace años imágenes de la superficie marciana tomadas por robots. Aceptémoslo: en estos 40 años, la actividad espacial se ha hecho tan cotidiana que ha llegado a parecer aburrida. En el fondo, quizás sea la consecuencia lógica y natural de su madurez. (Foto: NASA)

NOTA: Este artículo de opinión fue publicado por la revista Astronomía en su número de Julio-Agosto de 2009 (nº 121-122) dentro de la sección de opinión "La Tribuna".

30 junio 2009

Eutanasia para Ulysses

No hace ni un mes que publicaba aquí un artículo sobre la sonda europea Ulysses (la misión es una colaboración ESA-NASA, pero la sonda es puramente europea) en el que contaba cómo el vehículo está agonizante desde hace casi un año, pero resistiéndose a morir gracias a los cuidados intensivos que le está aplicando el equipo de tierra. Pues bien, aunque pueda parecer un triste final para una misión de tanto éxito como ésta, especialmente después de esa casi heroica resistencia de que ha hecho gala en los últimos tiempos, hoy 30 de junio la misión llega definitivamente a su fin. Como si de una aplicación de eutanasia a un enfermo agonizante se tratara, los equipos de tierra enviarán un último comando a la sonda mediante el cual se apagará su transmisor de radio. No habrá más transmisiones desde Ulysses a la Tierra; no habrá más comandos enviados por los controladores para expulsar hidracina y evitar así su congelación en los conductos carentes de calefacción por las carestías energéticas a bordo; no habrá ya más técnicos cuidando con cariño a ese pequeño robot que surca el espacio en una ruta nunca antes seguida por ningún objeto fabricado por el hombre. Como en esas series de médicos que vemos por televisión, se suspenderá la respiración asistida, se apagarán los monitores, se desconectarán los cables, y se dejará al paciente sucumbir tranquilamente a la muerte.

¿Por qué esta decisión? Se ha tratado simplemente de adelantarse un poco a lo inevitable. Ya decíamos en el anterior artículo que el final de la misión se esperaba en cualquier momento, por agotamiento del propulsante de a bordo, después de que ya se hubiera dado por desahuciado al vehículo en varias ocasiones durante el último año, ideando después siempre algún ingenioso procedimiento mediante el cual mantenerlo operativo. Aunque no hay forma de saber si el propulsante restante en el depósito da para un año, un mes o un día, se ha decidido no esperar a esa “muerte natural” y desconectar los sistemas de la nave ante la evidencia de que ya la aportación científica que podía seguir realizando no justificaba los costes de mantener todo el soporte de tierra operativo.

El fallo del transmisor de banda X en enero de 2008, unido al descenso en el suministro eléctrico por agotamiento del RTG que lo produce, había obligado a realizar la recepción de los datos enviados por Ulysses a través de las antenas de 70 metros de diámetro de la red de espacio profundo (DSN) de la NASA, tres antenas únicas en el mundo cuyo tiempo de observación hay que repartir avariciosamente entre múltiples misiones. Pero es que además, en las últimas semanas, con la sonda alejándose cada vez más de la Tierra en su trayectoria, la cadencia de datos suministrados a través del transmisor secundario (el “bitrate”) había disminuido tanto que prácticamente resultaba inútil para aportar ningún dato de valor científico. Por todo ello, se ha decidido que no tiene sentido seguir malgastando el tiempo de observación en una misión que ya ha aportado todo cuanto podía aportar. Ulysses ha cumplido con creces la misión para la cual fue diseñada. Descanse en paz. (Imagen: ESA)

02 abril 2009

La polémica con el uso del váter en la ISS

(Podía haberlo titulado “La prensa vuelve a cagarla con el váter de la ISS”, pero era un chiste malo y burdo)

Otra muestra más de amarillismo periodístico mezclado con errores y suposiciones sin base alguna. Ayer, viendo el telediario, me quedaba anonadado al escuchar un "notición" que hablaba de "guerra en el espacio" por el uso del váter en la ISS. Según la noticia, la situación en la ISS estaba tensa porque los americanos no dejaban a los rusos usar su váter ni comer su comida (ambos mejores que los rusos, de acuerdo a la noticia) a bordo de la estación espacial, como represalia porque los rusos les estaban cobrando sus servicios de subida al espacio a bordo de las Soyuz.

Francamente, me quedé bastante sorprendido, por varias razones. La primera, porque malamente pueden impedir los americanos a los rusos el uso del váter teniendo en cuenta que el único que existe hoy en día a bordo de la ISS es precisamente ruso (EDITADO: en realidad ya hay dos; cuando escribí esto no recordaba que el segundo había llegado hacía pocos meses, en noviembre de 2008, antes de lanzarse el módulo donde se instalará definitivamente, el Nodo 3, cuyo lanzamiento será a finales de 2009; eso es lo que me despistó. De momento este segundo váter, también de fabricación rusa y prácticamente idéntico al que ya había en la ISS desde sus inicios, se ubica en el módulo norteamericano Destiny. No obstante, todo lo dicho a continuación sigue siendo válido). Segundo, me extrañaba muchísimo que existiera ese "mal rollo" a bordo con cada uno guardando su comida para sí, cuando lo habitual es que las tripulaciones intenten llevarse lo mejor posible entre ellos (por su propio interés), y de hecho las horas de las comidas suelen ser uno de los momentos clave en esta "socialización" entre los astronautas, siendo habitual que compartan comidas entre ellos. Y por último, lo de las represalias por el hecho de que los rusos cobren sus servicios con las Soyuz me parecía absurdo, al ser éste un hecho habitual desde hace bastantes años, y lógico, teniendo en cuenta que las aportaciones económicas de cada país miembro a la estación están muy claras, y este servicio no forma parte de los acuerdos iniciales, sino que es "un extra", pareciendo bastante lógico que se busque una contraprestación (económica o en especie) por este servicio adicional a los acuerdos firmados.

En resumen, que escuché la noticia con asombro y escepticismo a la vez, aunque estaba claro que, aunque pudiera estar tergiversada, algo de fondo tenía que haber para que esto saltase a los medios de comunicación. Y como últimamente no he tenido mucho tiempo para estar muy al día de estos temas, me dispuse a hacer los deberes atrasados para ver cuál era el origen de esto.

No costó mucho averiguar la verdad, como suele ser habitual (¿tanto les cuesta a algunos periodistas hacer bien su trabajo?). Lo primero que encontré fue prensa occidental que se hacía eco de las palabras que el cosmonauta ruso Gennadi Padalka había vertido en una entrevista a la revista rusa Novaya Gazeta. En estos artículos se mantenía más o menos el fondo que había escuchado en la televisión (aunque en la tele lo habían “adornado” un pelín más; es lo malo de no usar las fuentes, que cuantos más pasos, más adornos). Así que, como la cosa seguía estando algo confusa, me lié la manta a la cabeza y me sumergí en el cirílico…

Porque sí, reconozco que acudir a la fuente original en ruso no es tarea fácil para cualquiera, pero si yo lo he hecho sin saber decir más allá de “tovarich” y “spassiva”, no parece que sea imposible. Total, que tras bucear entre las páginas de Novaya Gazeta (menos mal que al menos reconozco algo de cirílico), di con el artículo (los afortunados que habláis ruso lo podéis leer aquí), y luego Babelfish hizo el resto. Poniéndome en la piel de un rostro pálido hablando con un piel roja (porque la traducción automática se las trae…), pude llegar por fin al meollo del asunto, que, como era de esperar, no se parece mucho a lo que se está contando por ahí. Así que, después de esta larga introducción que seguramente os trae al fresco, vamos al grano:

En su larga entrevista, Gennadi Padalka critica duramente la actuación de su gobierno en torno a la actividad espacial, en varios frentes. No entraré en detalles, pero viene a decir que el gobierno ruso se ha olvidado del espacio. Comenta con amargura, por ejemplo, que al menos el Burán se llegó a construir, mientras que en la actualidad el Kliper no ha pasado de una maqueta, para caer directamente en el olvido. Destaca también, como veterano de la Mir y ahora de la ISS, las diferencias entre los módulos rusos y el resto de la estación: los módulos rusos usan tecnologías de los años 80, frente a los mucho más modernos, prácticos, espaciosos y silenciosos módulos del resto de socios (americanos, europeos y japoneses). Pero no es que Rusia esté por detrás: confiesa haber hablado con los técnicos de su país, y le dicen que podrían perfectamente igualar las tecnologías del resto de socios; simplemente, no hay presupuestos o voluntad para hacerlo. Y tiene razón: la tecnología rusa de la ISS es prácticamente la misma que se usó en la Mir, lo cual se refleja, por ejemplo, en sus sistemas de soporte vital Vozduj o Elektron, idénticos a los de entonces. Bien es cierto que durante años han sido estos viejos Vozduj o Elektron los únicos equipamientos de este tipo a bordo de la ISS, al tratarse de una tecnología no dominada por el resto de socios. Pero si bien Rusia lideraba estas tecnologías en los 80, desde entonces parecen haberse dormido en los laureles, mientras que los demás han seguido avanzando y ahora ya los norteamericanos han desarrollado sus propios sistemas alternativos, anulando la ventaja que hasta hace poco les llevaran los rusos en este terreno. Padalka tiene razón: la tecnología espacial rusa era puntera hace 30 años, pero parece no haber avanzado demasiado desde entonces; y, según él (y lo creo), no precisamente por falta de talento… El mayor riesgo que ve el cosmonauta ruso de cara al futuro es que Rusia puede estar perdiendo todo interés como posible socio tecnológico para futuros proyectos internacionales.

Pero lo que más ha llamado la atención de la entrevista en medios occidentales han sido sus críticas hacia el escaso espíritu de colaboración que se vive en torno a la ISS en los últimos años. Según Padalka, la colaboración fue magnífica de 1998 a 2005, pero desde entonces se ha venido produciendo un “divorcio”, en sus palabras (bueno, o en las de Babelfish, a saber…), del cual parece culpar principalmente a su gobierno, ya que señala que parece que se está quedando Rusia por un lado, y todo el resto de socios de la estación por el otro. Según Padalka, hoy en día sólo las actividades médicas y los protocolos de seguridad (ante un incendio o una despresurización, por ejemplo) se llevan a cabo de forma conjunta, en el resto de actividades la separación por nacionalidades es total. Podría ser incluso que Michael Barrat (uno de los miembros de la tripulación de Padalka, que permanecerán a bordo de la ISS básicamente durante los meses de abril y mayo de este año) sea el último norteamericano en realizar una salida al espacio con un traje ruso (hasta ahora era norma habitual que rusos y norteamericanos compartieran traje: ruso si se salía desde el segmento ruso de la estación, y americano si se hacía desde un módulo de dicha nacionalidad, generalmente).

En este contexto es cuando surgen los comentarios acerca de la comida y el uso del váter, aunque no exactamente como lo ha reflejado la prensa (que además se ha centrado en una simple frase casi anecdótica en el contexto de todo el discurso de Padalka). El cosmonauta comenta que esta separación a bordo, impuesta por sus responsables y no deseada por los propios astronautas, no favorece en absoluto el buen clima a bordo. Destaca, por ejemplo, que antes los momentos de las comidas unían a las tripulaciones: “se podía probar cualquier cocina; los cosmonautas podían probar algo nuevo, y ya sabemos que la comida sabrosa mejora el humor. Ahora los rusos sólo podemos comer productos rusos, y los americanos sólo los americanos (o europeos)”. Aunque reconoce que ésta es la absurda normativa impuesta, pero que la realidad es distinta: “En realidad no ocurrirá esto: Michael Barrat se ocupará de encargar para sus raciones productos que sabe que me gustan, y yo estaré encantado de hacer lo mismo por él. Los cosmonautas estamos por encima de estas peleas, independientemente de lo que decidan los responsables. Somos adultos, gente formada y educada, y con la inteligencia suficiente como para generar una atmósfera de relaciones normales. Son los políticos y los burócratas los que no son capaces de llegar a acuerdos, no nosotros, astronautas y cosmonautas”. La verdad, poco que ver con las versiones que se están dando por aquí, donde se lee incluso que los rusos dicen que su comida es mala y prefieren la de los americanos, y bastante más interesante y revelador.

Para Padalka, el origen de todo esto se inició en 2003, cuando los rusos empezaron a querer cobrar por todo. No da demasiados detalles, pero parece que no es tan simple como el cobro de los viajes a bordo de las Soyuz: al parecer, siempre según el cosmonauta, los burócratas rusos empezaron a ponerse excesivamente “tiquismiquis” con los alcances de las contribuciones acordadas por cada socio, queriendo cobrar hasta por el más mínimo concepto que se pudiera alegar que no estaba incluido dentro de las contribuciones acordadas. Se entró así en un bucle sin fin por ambas partes, en el que se ha llegado a “querer dividir hasta lo indivisible”. Parece que la situación a nivel administrativo se ha llegado a poner tan tensa que se recomienda a los astronautas y cosmonautas que no utilicen prácticamente ningún equipo que se pueda considerar que “pertenece” al socio rival. Padalka pone un ejemplo claro: mientras se preparaba para su próxima misión (que prácticamente acaba de empezar), preguntó a sus responsables rusos si una vez a bordo podría utilizar la bicicleta estática de los americanos para realizar sus ejercicios de mantenimiento físico; “’sí, puedes utilizarla’, me dijeron. Después hablan entre ellos: no es posible. A continuación hacen una consulta interna y lo aprueban de nuevo. Y ahora, justo antes del vuelo, vuelve a resultar que la respuesta es negativa”.

¿Y la polémica del váter? Porque es lo que más han destacado los medios occidentales… Pues, la verdad, penoso: es una simple frase corta en toda la entrevista, cuando habla del “divorcio” entre los socios rusos y norteamericanos en la ISS: “Hasta se nos recomienda que utilicemos únicamente el váter nacional”. Punto. Eso es todo. Con eso se ha montado toda una historia paralela: que si los rusos están molestos porque los americanos no les dejan usar su váter, que es mejor que el suyo, etc, etc. Solamente un ejemplo más dado por Padalka cuando habla de los recelos, y además a modo de “recomendación”, y no de prohibición, ha servido para levantar toda una historia paralela prácticamente sin base alguna. Algunos hablan incluso de la “mezquindad” de los norteamericanos… Sobran las palabras.

Como Padalka no menciona absolutamente nada más sobre el tema, es de suponer que la recomendación se refiere a lo que sucederá a partir más o menos del año próximo, cuando se incorpore a la ISS el Nodo 3 de fabricación norteamericana, que incluirá entre su equipamiento un váter adicional. Un incremento lógico de los equipos de gestión de residuos, teniendo en cuenta que la tripulación de la ISS debe duplicarse próximamente, de los tres miembros actuales a seis. No olvidemos, por otra parte, que aunque este váter será de titularidad norteamericana, por haber sido pagado por estos y colocado a bordo de un módulo aportado por ellos, su diseño y fabricación son rusos: Estados Unidos ha subcontratado a Rusia este elemento. Ciertamente, es más moderno que el equipo disponible en la actualidad a bordo del segmento ruso (único en la actualidad en toda la estación, y lógicamente utilizado por todos los miembros de la tripulación, independientemente de su nacionalidad), no sólo porque han pasado muchos años desde que se hiciera el primero, sino también porque posiblemente se haya dispuesto de mayor presupuesto para desarrollarlo (nada menos que 19 millones de dólares ha pagado la NASA por su “taza galáctica”). Pero en fin, el resultado es que la realidad tiene muy poco que ver con lo que se está oyendo por ahí. Y lo más triste es que, además, la realidad es bastante más interesante…

En resumen, dejando aparte los amarillismos de la prensa occidental, la entrevista a Gennadi Padalka resulta de lo más jugosa, y no precisamente porque hable del váter. Es curioso que en los últimos años nos estén llegando más revelaciones de este tipo desde el lado ruso que desde el norteamericano, supuestamente con más tradición de libertad de expresión y de prensa. Recordemos, si no, las declaraciones del cosmonauta Pavel Vinogradov de las que nos hacíamos eco aquí hace casi exactamente dos años. Entre unos y otros, se deja ver tanto la frustración de los cosmonautas rusos, como que no todo va tan bien a bordo de la Estación Espacial Internacional…

01 abril 2009

Que viene el coco

Ya sé que el título insinúa cachondeo, y la verdad es que no es mi intención, pues reconozco que el tema tiene su seriedad, pero es que el excesivo alarmismo que se está levantando alrededor del anunciado lanzamiento de un satélite por parte de Corea del Norte me parece excesivo.

Como seguramente sabéis, desde hace cosa de un mes se viene anunciando el inminente intento de lanzamiento de un satélite por parte de este país asiático. Se trataría del segundo intento en su historia, después del llevado a cabo en 1998 con un misil Taepo-Dong 1. En aquella ocasión, el gobierno coreano anunció que habían puesto en órbita su primer satélite artificial, pero esta afirmación no fue nunca verificada. De hecho, hoy toda la comunidad internacional está convencida de que la afirmación fue falsa, y que en realidad parece que se trató de un intento de lanzamiento orbital que terminó de forma fallida, con su carga cayendo sobre el océano Pacífico.

Ahora todas las filtraciones de los servicios de inteligencia internacionales apuntan a que podría estar en ciernes un segundo intento. Algo que tendría bastante sentido, y posiblemente bastantes posibilidades de éxito en esta ocasión, después de que Irán haya llevado a cabo un lanzamiento similar con éxito utilizando un cohete propio derivado de la tecnología del Taepo-Dong coreano. De hecho, nuevas filtraciones parecen revelar que un equipo de técnicos iraníes se encuentra desde primeros de marzo en Corea del Norte, previsiblemente colaborando con los coreanos de cara al próximo intento de lanzamiento. Dado que Irán recibió ayuda coreana hace años para iniciar su programa de misiles, parece que ahora estarían devolviendo el favor, una vez que el alumno ha superado al maestro, ayudando a Corea a llevar a cabo con éxito este nuevo intento de lanzamiento.


Pero lo que en condiciones normales podría ser una muestra casi anecdótica de los avances tecnológicos conseguidos por una remota nación tercermundista, se está convirtiendo en una fuente de protestas, temores y amenazas por parte de la comunidad internacional. El motivo de ello es que, al igual que en el caso iraní, el vehículo utilizado para lanzar el satélite será un derivado de un misil bélico, completamente válido para lanzar una carga bélica si se desea en lugar de enviar un satélite al espacio. Y por ello los países occidentales alegan que el lanzamiento no es más que un intento de camuflar el ensayo de un nuevo misil de medio-largo alcance (capaz de alcanzar los Estados Unidos, se dice, en un claro intento de aumentar el alarmismo).

Al igual que dijimos en el caso de Irán, esto es completamente cierto: la tecnología que se utiliza para enviar cargas al espacio puede utilizarse perfectamente para enviar cabezas nucleares (o convencionales, pero esas no dan tanto “yuyu”) a cualquier parte del mundo. No siempre es práctico u operativo utilizar un cohete diseñado como lanzador para ser utilizado como misil (eso ya lo hemos comentado en varias ocasiones), pero desde luego en el caso de lanzadores que derivan de misiles, la compatibilidad de las misiones es evidente. Así pues, efectivamente, puede que el principal interés de Corea no sea lanzar su satélite sino probar su nuevo misil; y si encima sirve para emitir un bip-bip desde el espacio y ganar prestigio aunque sólo sea entre sus ciudadanos (aunque creo que tienen suficientes problemas como para pensar en eso), pues mejor.

Pero de ahí a lo que se está montando alrededor del próximo lanzamiento, me parece que va demasiado. Y es que no sólo se está anunciando de forma alarmista que Corea lo que quiere es probar un nuevo misil de largo alcance (que ya digo que es muy posible que así sea), es que prácticamente se está diciendo que podría tratarse de los preparativos del lanzamiento de un misil contra otro país, como los Estados Unidos o Japón.

Efectivamente, de ambas naciones están llegando declaraciones alarmistas alertando de su disposición a abatir cualquier lanzamiento coreano que pueda ser considerado como hostil. Estados Unidos ya ha desplegado una considerable flota cerca de las costas coreanas, con tecnología apropiada tanto para realizar un seguimiento detallado del lanzamiento coreano como para destruirlo si se desea. Y recientemente, Japón ha hecho lo propio, desplegando baterías de misiles Patriot en ubicaciones desde las que puedan operar con facilidad contra un lanzamiento coreano; se habla incluso de que el gobierno de Tokio ha dado luz verde a sus militares para abatir cualquier cohete que se aproxime a su territorio (tengamos en cuenta que un lanzamiento orbital coreano hacia el este sobrevolaría suelo japonés). Y lógicamente, Corea del Norte ha respondido que cualquier ataque extranjero contra un lanzador espacial coreano en misión pacífica, será considerado como un acto de guerra.

Sinceramente, dudo que alguien crea que de verdad los coreanos pretenden atacar a Japón o Estados Unidos con un misil. Por muy baja estima que le tengamos al dictador de aquel país, Kim Jong-Il, no creo que nadie llegue a creerse que esté tan loco. Pero es cierto que, teóricamente, podría tratarse de eso. ¿Qué diferencia los preparativos para lanzar un satélite de los encaminados a lanzar un misil? Hombre, en realidad visto en detalle, bastantes cosas, pero la verdad es que sin ese detalle, muy poquito. Evidentemente, un lanzamiento bélico con un mes de preparación y prácticamente a la vista de todo el mundo no sería algo muy práctico, y podemos suponer que si de verdad quisiera hacerse eso la cosa habría sido mucho más discreta; pero lo cierto es que ambas tecnologías son tan similares que, cuando hay intereses para confundirlas, es muy fácil hacerlo. Esto da que pensar.

En fin, no me enrollo más porque tampoco da para más el tema (bueno, podría dar para mucho debate, pero en cuanto a hechos poco hay que añadir). Es una pena que a veces una actividad tecnológica con aplicaciones útiles para la humanidad se vea envuelta en turbios conflictos políticos y militares. Pero así es el mundo… En fin, veremos en qué queda esto del lanzamiento coreano; personalmente creo que quedará en un lanzamiento, con o sin éxito, y en fuertes protestas internacionales, sin pasar de ahí. Pero nunca se sabe…